Immigrantes arrestados por ICE son tranportados en autobus, donde luego serán deportados después de cumplir una sentencia dictada por un Juez Federal. Foto J. Emilio Flores/La Opinión (FOTO: J. Emilio Flores/La Opinión) J. Emilio Flores/La Opinión
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El Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE, por sus siglas en inglés) tiene un sistema de detención de 350 instalaciones operadas mayormente por empresas privadas y cárceles locales. Informes sobre el destino de los detenidos han puesto de manifiesto el abuso sistemático y el abandono de los inmigrantes a la custodia del gobierno federal. Hay mujeres víctimas de violación a quienes se les negaron los servicios de aborto durante su detención. Las embarazadas han permanecido encadenadas mientras dan a luz, y los bebés que todavía están siendo amamantados les son arrebatados a sus madres.

En un lapso de cinco años, más de 100 inmigrantes detenidos han muerto bajo la custodia de ICE. Estas muertes salieron a la luz a partir de unas investigaciones periodísticas y de la organización American Civil Liberties Union. Un ecuatoriano víctima de negligencia murió después de ser transferido de una cárcel de Rikers Island en NY a las autoridades de inmigración.

Con demasiada frecuencia, los detenidos desaparecen en algunas de las divisiones subrepticias de ICE que no aparecen en los registros públicos y que no están identificadas claramente, según reveló un estudio de La Nación. “La capacidad de acceder al mundo exterior es una salvaguardia esencial en contra de la detención arbitraria”, afirma Amnistía Internacional.

Los inmigrantes detenidos no tienen derecho a representación legal. Tienen que defender su caso a través de una maraña de obstáculos, como depender de organizaciones sin fines de lucro que no pueden aceptar llamadas con cargos, malas traducciones o interpretaciones, y desconocimientos sobre sus derechos.