Alejandro Tejada, gerente de Comunicaciones Tenares, una oficina de Western Union en Passaic, Nueva Jersey, sostiene una transferencia de dinero enviada desde otro país a un inmigrante en EEUU. (FOTO: AP)
1/1

"Las posibilidades de una familia mexicana o de una nepalesa de enviar dinero para mantener a un familiar en Estado Unidos o Europa es muy limitada", manifestó. "Y los ahorros que acumularon allí los emigrantes tampoco son demasiado grandes en la mayoría de los casos, por lo que se agotarán pronto".

Manuel Orozco, experto en remesas de la organización Diálogo Interamericano, de Washington, también estima que el fenómeno será corto.

"?Representa una tendencia? No. ?Una realidad excepcional? Sí", declaró Orozco. "No es lógico pensar que una familia en Latinoamérica pueda sostener a sus parientes aquí. No solo es ilógico, sino que es un fenómeno que no está sustentado en los hechos".

Orozco dijo que observó este fenómeno por primera vez en abril, cuando una agencia grande de giros de Nueva York le dijo que había habido un súbito aumento en la cantidad de gente que iba a recibir dinero del exterior. Al igual que Ratha, cree que el fenómeno es limitado y no tendrá importancia estadística alguna.

"Es algo nuevo, no necesariamente una tendencia, pero algo que sí hay que observar", señaló.

Chamale, de 21 años, oriundo de la ciudad de Guatemala y quien vino hace cinco años a Estados Unidos, donde ha trabajado de jornalero, dice que el trabajo escasea.

"Hace 18 días que no trabajo ni una hora. La situación está muy mala", expresó.

Parado en una esquina de Palisades Park, Nueva Jersey, esperando a ver si algún contratista lo recogía, Chamale dijo que a lo único que aspira ahora es a juntar dinero suficiente para comprar un pasaje de regreso a su país.

"Tuve que pedir dinero a mi familia en el invierno. Y me dije: ’Hasta aquí llegamos. Me vuelvo a casa’", indicó.