Afectadas por la redada en Postville, Iowa, en 2008, convirtieron la Iglesia de Santa Brígida en una lugar de reunión y de consuelo. [Foto: Archivo]
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Las mujeres beneficiadas trabajaban en, en efecto, el frigorífico Agriprocessors en Postville, donde el 12 de mayo de 2008 se realizó la mayor redada de inmigración en la historia del país, que culminó con el arresto de 389 personas, la mayoría de Guatemala y de México.

En las tres semanas siguientes al operativo casi todos los detenidos fueron deportados, y los que tenían antecedentes penales fueron encarcelados.

Sin embargo, casi 50 mujeres quedaron en libertad por razones humanitarias —el cuidado de hijos menores de edad—, aunque desde entonces deben llevar un brazalete electrónico y cumplir con otras condiciones impuestas por la justicia federal.

El otorgamiento de las visas permite la remoción de los brazaletes y obliga a las mujeres a colaborar con los investigadores federales.

Parras-Konrad explicó que el gobierno encontró que "estas mujeres y sus hijos padecieron en Agriprocessors de daño extremo, emocional o físico".

"Creo que este es un paso muy grande en reivindicar y en darles justicia [a los inmigrantes]", manifestó la abogada.

El pasado martes 13 de mayo, durante la vigilia de oración en la Iglesia Santa Brígida de Postville por el primer aniversario de la redada, una inmigrante mexicana, que se identificó sólo como Génesis, indicó que el acoso hacia las mujeres latinas en Agriprocessors era muy difundido.

La inmigrante sostuvo que un supervisor se ofreció a darle dinero para comprar ropa si Génesis accedía a usar ropa ajustada y escotada en su lugar de trabajo.

Aunque sin identificar a ninguna mujer por nombre, Parras-Konrad comentó que fueron testimonios como el de Génesis los que permitieron que las mujeres reciban las visas U.

Según Parras-Konrad, cientos de expertos de todo el país contribuyeron con la tarea de demostrar el abuso padecido por las trabajadoras latinas.