Sabin (i), en la foto con un trabajador hispano en Fairfield, Vermont. (FOTO: AP)
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"La única obra de caridad que hago es con los mexicanos. Son mis muchachos. Los quiero mucho", acotó.

Sabin viene de una familia con viejas raíces en Vermont y dice que nació en Puerto Rico "por accidente", pues su padre era un ejecutivo que viajaba mucho.

Entre los trabajadores de la industria lechera la conocen como "mamá Nancy".

Está en constante contacto con ellos y con los dueños de las granjas que buscan mano de obra. Dice que antes de recomendar a alguien, lo estudia.

"Tengo una habilidad natural para hablar con alguien y averiguar qué tipo de persona es", dijo Sabin. "Si uno pasa el examen, lo ubico en algún lugar".

Sabin responde con improperios cuando se le pregunta si no teme meterse en líos con los funcionarios del servicio de inmigración. Su abogado le recomendó que trate de pasar inadvertida, pero ella no le hace caso.

"Todo esto es absurdo", señaló Sabin.

Una tarde reciente, Sabin visitó una granja en Fairfield y le llevó una caja de tortillas a dos mexicanos que vivían en una casa rodante. Uno de ellos le dio un paquete para que se lo enviase a su familia en el estado de Chiapas. El paquete contenía un reproductor de DVDs, un par de zapatos y alguna ropa.

El trabajador, de 22 años, dijo sentirse agradecido de que Sabin los visite periódicamente.

"Es un angel de Dios", expresó. "Se preocupa por nosotros, nos cuida, nos habla".