En plena crisis económica parece que Estados Unidos ya no es el lugar ideal para trabajar. El Servicio de Inmigración y Naturalizacièn (CIS) anunció ayer que durante los próximos días continuará aceptando solicitudes para la visa H-1B, que permite a los empleadores contratar trabajadores provenientes de otro país, debido a que aún existen cerca de 30 mil vacantes para este rubro.
Sharon Rummery, portavoz de CIS, dijo a La Opinión que de las 65 mil visas H-1B aprobadas para el año fiscal 2010, apenas se han recibido solicitudes equivalentes a la mitad de esa cifra. Este dato contrasta con la situación vivida en años anteriores, cuando al segundo día de abrirse el período de inscripción, las solicitudes llegaban a rebasar las 100 mil.
"Efectivamente, si revisamos el año fiscal 2009, en los primeros cinco días ya teníamos las 65 mil solicitudes", comentó Rummery. "En 2008 también fue muy rápido, pero no siempre ha sido así; en 2007 se llenaron las 65 mil solicitudes apenas a finales de mayo. Lo que buscamos ahora es que los dueños de negocios sepan que si están interesados, aún hay un espacio para ellos".
Cada año, durante el mes de abril, el CIS abre el período de solicitud para la H-1B, conocida como la "visa de los profesionistas", ya que se concede a trabajadores con un perfil específico para ocupar cargos en industrias para las cuales no siempre hay personal calificado dentro de Estados Unidos. Además de las 65 mil visas entregadas bajo estas condiciones, el CIS entrega otras 20 mil para quienes cuentan con estudios superiores, como maestría o doctorado.
En ambos casos, quien debe realizar la solicitud a nombre del profesionista es el posible empleador. La visa cuenta con una vigencia de tres años y, una vez aprobada, el trabajador extranjero puede empezar a laborar a partir del primero de octubre del mismo año.
Durante el período de inscripción del año fiscal 2009 el CIS recibió 163 mil solicitudes, por lo que se tuvo que recurrir a un sistema de "lotería" para limitarse a la cuota de 65 mil. En el caso de las visas para profesionales con grado avanzado de estudio, la solicitud fue de más de 31 mil, para cubrir la cuota de 20 mil.
Para Aggie Hoffman, especialista certificada en leyes de inmigración, el hecho de que haya una reducción en la demanda de esta visa durante los primeros días de inscripción, puede obedecer a varios factores.
"Estoy segura de que tiene que ver con el factor económico y con las medidas implementadas por el gobierno de Barack Obama, que limitan la contratación de trabajadores extranjeros si el empleador ha recibido incentivos por parte del gobierno federal", mencionó la abogada refiriéndose al paquete de estímulo económico conocido como programa TARP, que forma parte de la Ley de Empleo aprobada en febrero pasado por la Administración, y que exige que las compañías que reciben estos fondos primero se aseguren de que no hay estadounidenses aptos para cubrir esas vacantes.
"Pienso que esto puede ser una desmotivación para la gente, además de que es sabido que normalmente son más de 65 mil las personas que presentan una solicitud, y no hay nada que les garantice que serán elegidas", agregó Hoffman.
El costo de la solicitud de la H-1B es cercano a los 400 dólares, y la respuesta puede tardar hasta seis meses en llegar. Para quienes desean acelerar el trámite, existe la opción de pagar por un "procedimiento premium", con un costo de mil dólares. En caso de que la solicitud sea rechazada, ninguna de las dos tarifas es reembolsable. "En muchos casos son los interesados, y no los empleadores, quienes buscan a los abogados para que les ayuden con el trámite, y son ellos los que pagan por la solicitud", dijo la abogada.
Por su parte, Jorge Mario Cabrera, portavoz de la Coalición de Los Ángeles por los Derechos Humanos de los Inmigrantes (CHIRLA), dijo no estar sorprendido por el descenso en la demanda.
"Aún en los países que están enfrentando una recesión, que incluyen a los latinoamericanos, muchas personas se cuestionan si en este momento, en el que Estados Unidos atraviesa por una economía tan débil, vale la pena todo el esfuerzo que requiere dejar un país, venir acá e integrarse a una cultura completamente diferente", comentó.
"Estar en este país implica ser sujeto del ‘apuntadero’, ser constantemente culpado por el hecho de que la economía esté anémica. Hemos escuchado a legisladores diciendo que no necesitamos una invasión de trabajadores extranjeros, y por ello creo que la gente está siendo bastante cautelosa, aunque no creo que la necesidad sea menor que en otros años", agregó.
Cabrera recordó que también por parte de los empleadores existe cautela para manejar de mejor manera los recursos con los que cuentan y no realizar nuevas contrataciones, especialmente en industrias relacionadas con la tecnología y las de servicio.