Un grupo de hispanos que trabajó en tareas de limpieza en la Zona Cero sufren enfermedades que van desde problemas respiratorios hasta cáncer y depresión. Foto: José A. Rivera/EDLP
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Triviño dijo que debido a sus enfermedades no puede trabajar para mantener a su familia y, como es indocumentada, no califica para asistencia pública ni cupones de alimentos.

“De los trabajadores comunes, muchos como yo indocumentados, que trabajamos en limpieza en la Zona Cero, no se dice nada. Nos tienen olvidados y nos estamos muriendo poco a poco”, dijo Triviño. “Sólo se habla de los bomberos y los policías, como si nosotros no existiéramos”, agregó.

Rubiela Arias, quien trabajó durante ocho meses con la compañía Milro en limpieza y remoción de escombros, dijo que aún está traumatizada por los restos humanos que encontraban.

“Fue horrible. Encontrábamos zapatos, ropa con sangre, partes humanas. Había un olor a cementerio. Había amenazas de bombas y trabajábamos con miedo. Aquello parecía el fin del mundo”, dijo Arias, quien también está indocumentada, es madre soltera y está a punto de quedar desamparada porque debe varios meses de alquiler.

“Lo primordial es que no nos quiten los beneficios médicos. Ya hay más de 800 personas que han muerto de las personas que trabajamos en la Zona Cero. Algunos han recibido compensación monetaria, pero otros no han recibido nada y nos es muy difícil mantenernos sin poder trabajar”, dijo Arias, quien padece de asma crónica, sinusitis, y problemas psicológicos.

Martha Freire, quien padece de cáncer en las glándulas tiroides y otras enfermedades respiratorias, y trabajó para JVC en limpieza en la Zona Cero, dijo que está indocumentada y no puede regresar a su país para no perder el tratamiento en el Bellevue, pero pide que a su hija mayor le concedan una visa humanitaria para que la venga a ver desde el Ecuador.