Legisladores republicanos y demócratas estiman que incluir un camino a la ciudadanía en la reforma migratoria estancaría los planes. (FOTO: Archivo/La Opinión)
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WASHINGTON, D.C.— Aunque la reforma migratoria se ve como un tema altamente partidista, hay un punto en el que la presidenta del Subcomité de Inmigración, Zoe Lofgren (D-CA) y el congresista republicano Dan Lungren (R-CA) concuerdan: los indocumentados no deben recibir ningún beneficio que les dé una ventaja por sobre las personas que solicitan legalmente regularizar su estatus. Esto puede implicar regresar a sus países de origen para salir de las sombras.

A pesar de que en los principios del futuro proyecto de ley de inmigración, delineados por el senador Charles Schumer en junio pasado, se mencionó la opción de ofrecer ciudadanía en el proyecto de ley, ambos legisladores dieron señales de que esto será un tema extremadamente delicado en la Cámara de Representantes.

Siguiendo los pasos de la secretaria de Seguridad Interna, Janet Napolitano, la semana pasada, quien habló exclusivamente de inmigración en un discurso, los legisladores también salieron del marco de silencio y hablaron abiertamente de su visión sobre la reforma migratoria en el Centro Woodrow Wilson, en Washington.

"Creo que esta es una pregunta fundamental. Los ponemos en el camino a la ciudadanía o se puede crear otro tipo de estatus que no les de una ventaja por sobre las personas que están aquí legalmente. Por un largo periodo yo he hablado del sistema de tarjeta azul. La idea es que tengan un estatus legal, se puedan quedar por un cierto periodo, la puedan renovar y eventualmente volver a su país de origen, donde se pongan detrás de la línea como todo el mundo. Eso nos quita el peso de la palabra Amnistía", dijo enfático el congresista Lungren. "La ciudadanía es la muerte de la ley", agregó.