Baldes y tinas de aluminio que sirvieron como tambores de guerra retumbaron ayer por las calles del centro de Los Ángeles durante una marcha para apoyar la iniciativa que promovió ante el Congreso federal el legislador Luis Gutiérrez.
Fue una marcha para insistir en la necesidad de reformar las leyes de inmigración para que permitan que los millones de indocumentados que hay en el país puedan vivir y trabajar de manera legal en Estados Unidos. Una movilización que se repitió en otras ciudades para impulsar la medida del congresista Gutiérrez.
Don Justo Aragón fue uno de los participantes en la caminata que se realizó ayer de la Placita Olvera al Edificio de la Junta de Supervisores.
"Estamos marchando para organizar la reforma migratoria, porque nosotros la necesitamos para trabajar legalmente", dijo este señor de 70 años de edad que en sus manos llevaba una lata de Bud Lite que convirtió en sonaja y un paraguas que usaba como bastón.
Originario de Antigua, Guatemala, Justo es un conserje de edificio que llegó a EEUU hace 15 años y que desde entonces ha dejado de ver a gran parte de su familia que se quedó allá.
Doña Celia Meza fue otra de las que caminó también para manifestar su apoyo a la tan ansiada reforma migratoria.
"Para que haya derechos para los indocumentados y se legalicen, que puedan tener licencia, trabajo y todas las cosas que hacen a una persona digna", dijo la señóra de 77 años de edad que mostraba un cartel con la leyenda: Family Unity.
"Yo estoy aquí desde 1970 y estaba muy bien la economía, pero en cuanto empezaron con eso de no darle trabajo a los indocumentados empezó a decrecer la economía y a aumentar la delincuencia", agregó.
La movilización de ayer fue organizada por la Coalición Pro Derechos Humanos del Inmigrante de Los Ángeles (CHIRLA), la Unión Americana para las Libertades Civiles (ACLU), el Consejo de Federaciones Mexicanas en Norteamérica (Cofem), Hermandad Mexicana y otras organizaciones proinmigrantes.
Angélica Salas, directora de CHIRLA, dijo que se trató de una movilización para exigir que se avance en esa iniciativa que presentó el legislador Gutiérrez junto con las bancadas latina, afroamericana y asiática del Congreso.
"Queremos también que se ponga una lista de principios a favor de la legalización, de la unidad familiar y de mantener a los estudiantes en las escuelas dentro de la reforma migratoria", mencionó al terminar el mitin afuera de la Edificio de la Junta Supervisores.
Según Salas, la reforma migratoria puede darse este año si como organizaciones se toman las acciones necesarias y a favor de esa iniciativa de ley.
"Sabemos que la administración [de Obama] está trabajando con el senador Schumer y están dispuestos a poner una propuesta en enero, pero nuestro trabajo es asegurar que todos estos tiempos de trabajo no se pierdan, así que estamos asegurando que sus promesas y compromisos se hagan realidad", señaló la directora de CHIRLA.
En el condado de San Bernardino también se registró una movilización, donde pese a ser una de las áreas más afectas por las redadas, decenas de indocumentados vencieron el miedo y se manifestaron frente la alcaldía en apoyo de una reforma migratoria.
Arrestada recientemente y puesta en libertad bajo la condición de que mañana mismo entregue a su esposo o le quitarán la custodia de sus dos hijas, Jennifer Serrano, de 35 años, se sumó a las voces que clamaron por la legalización.
"Me siento como una desahuciada. Para mí la única esperanza de vida, de ver a mi familia unida, es que se dé una reforma migratoria", expresó la señora Serrano mientras las lágrimas le escurrían.
Sus dos hijas, Whitny, de 15, y Jennifer, de 17, abrazaban a su madre en señal de apoyo.
"Todos nuestros planes se vinieron abajo. Acabaron con el futuro de mi familia", dijo la menor de las muchachas, cuyos padres planeaban su fiesta de quince años y graduación, pero ahora parece que deberán salir deportados.
Historias como la familia Serrano se repiten cada día a lo largo del Inland Empire, la zona con mayor crecimiento latino en todo el estado, dijeron activistas presentes en la protesta.
"Esta región es clave para la lucha, por el crecimiento de los hispanos en los últimos años; desafortunadamente ese aumento de la población inmigrante también se refleja en un incremento de las medidas represivas contra ellos", destacó Emilio Amaya, director del Centro de Servicios Comunitarios de San Bernardino.
Amaya afirmó que su oficina recibe semanalmente entre 10 y 15 nuevos casos de familias detenidas por autoridades migratorias.
"No podemos darnos el lujo de seguir esperando mientras más familias inocentes están siendo separadas. Una reforma migratoria integral es la única alternativa para resolver esta situación de una manera justa", destacó Suzanne Foster, portavoz del Centro de Oportunidades Económicas de Pomona.
De acuerdo con cifras del Departamento de Finanzas de California existen más de 1.7 millones de latinos viviendo en el Inland Empire, y la población hispana en San Bernardino representa el 52.1%, mientras que en Riverside es del 50.9% del total de sus residentes.
"Por años el Inland Empire estuvo alejado del epicentro de la lucha migratoria, pero ahora es una de las fuerzas más importantes y hoy salimos en solidaridad al congresista Luis Gutiérrez y a decirles que ya es tiempo de una reforma", recalcó Moisés Escalante, de la Coalición por la Justicia de los Inmigrantes del Inland Empire.
Con información de la reportera Claudia Núñez desde San Bernardino