No sólo mexicanos e hispanos consumen paletas. (FOTO: Isabella Recio)
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Para cumplir su sueño de inmigrante, Lázaro García Campos se levanta en su pequeña habitación del Hotel Club Wilson y echa a andar bien temprano haciendo sus deberes de mantenimiento de un edificio al norte de Chicago, antes de iniciar su jornada en su trabajo de las temporadas calientes desde siete años atrás: paletero de medio tiempo.


Nacido en Michoacán, México, afirma que se da ánimo para levantarse diariamente hace 9 años con el pasaje bíblico de la milagrosa resucitación realizada por Jesús, para dejar de lado la nostalgia y soledad que lo asalta pensando en sus cinco hijos, cinco nietos, su mamá y su esposa, Martha Peña, quienes esperan su envío de dinero en México.


Sobre el negocio de las paleterías en Chicago no hay estadísticas y está rodeado de cautela, por alguna razón no revelada por sus propietarios, casi todos mexicanos, que son reacios a hablar con la prensa. Pero debe ser lucrativo porque existen unas 20 en la región, 15 de las cuales funcionan al sur, entre Cicero y la 47, y en el norte operan las restantes.


Mientras tanto, García empuja su carrito con capacidad para unas 500 paletas, de 2 a 7 de la tarde, a lo largo de unas 70 cuadras partiendo de las calles  Devon y Clark deseando repetir la buenaventura de un día 4 de julio en que logró vaciar su carga de 400, ganando unos 280 dólares. “Las vendí todas…, menos cuatro”, recordó sonriendo tras sus lentes.


A sus 55 años y nueve viviendo en Chicago, García es uno de los 20 vendedores ambulantes de la Paletería Polar, y considera que “se vive de la sed de los demás”.


Evadiendo los callejones por seguridad, recorre las calles deteniéndose brevemente en los parques y con sus sonoras campanillas, espera que sus habituales clientes lleguen a comprarle. “Los meseros y mecánicos hispanos son los mejores clientes”, anotó.


García agrega que es bueno que haga calor pero también la humedad es importante. “Por el clima se sabe cómo nos va a ir en el día, dependiendo si va a llover o va a hacer calor, escogemos la cantidad de paletas”. 


Lo que menos vende en el día son 40 dólares, si vende 100 paletas se gana 60 dólares. El día en que lo acompañamos en su recorrido había surtido su carro con poco más de 250, pero hacia las 5 de la tarde hubo tormenta, por lo que sólo pudo vender 30.