Cada vez hay más familias inmigrantes temerosas de ir a recoger a amigos o familiares al aeropuerto O'hare por la posibilidad de ser arrestados por no tener documentos legales para estar en el país.
Recientemente se dio a conocer el caso de una abuela mexicana, procedente de San Miguel de Michoacán, México, que viajó a Chicago con su nieta de 3 años -ciudadana estadounidense- quien se reuniría con sus padres, que viven en esta ciudad.
En el aeropuerto de O'hare las autoridades preguntaron a la abuela quién había venido a recogerla y cuando ella respondió que unos familiares le pidieron que diera los nombres. De esta forma llamaron a la pareja por el altavoz y posteriormente éstos fueron detenidos y puestos en proceso de deportación. La abuela y la niña fueron devueltas a México.
El abogado especialista en inmigración Chris Bergin -y quien representa a la familia- dijo que esto “era claramente una trampa y ha estado pasando cada vez más seguido en los últimos tres o cuatro meses”.
El pasado 16 de junio las puertas de la Iglesia Metodista Unida San Adalberto volvieron a abrise, esta vez para que la niña se reuniera con sus padres. El Reverendo Walter Coleman, pastor de la Iglesia y quien viajó a México a traer a la niña, afirmó que “Inmigración estaba pescando”.
Pero de acuerdo con Brett Sturgeon, vocero de prensa de la oficina de Customs and Borders Protection (Aduanas y Protección Fronteriza), en Chicago, “los oficiales de CBP tienen la autoridad y la responsabilidad de arrestar a cualquier persona en los Estados Unidos mientras cumplen con sus funciones en puertos de entrada, si tienen razones para creer que la persona en cuestión se encuentra en EE.UU. ilegalmente”.
“Y también tienen la autoridad de poner a esos individuos en proceso de deportación”, agregó. “El propósito de este control es proteger los intereses nacionales por el orden y bienestar de la nación”, continuó.
La oficina de CBP en Chicago suministró a La Raza el número de pasajeros internacionales que llegaron a O’Hare y fueron puestos en proceso de deportación por CBP en los últimos años. La gran mayoría de ellos son residentes permanentes legales convictos de crímenes, enfatizó Sturgeon.
En el año fiscal 2005 la cifra fue de 35; luego bajó a 25 en el 2006, y aumentó hasta 198 en el 2007, según números de CBP. SÓLO Entre octubre de 2007 y abril de este año se han detenido 148 personas.
Según Sturgeon este incremento podría deberse a mejoras tecnológicas en su base de datos, así como a “otros programas iniciados por CBP”.





