Posteriormente Jiménez inició el proceso legal para poner las escrituras de la casa a su nombre. En eso estaba cuando Griffin vio este año el letrero de "en venta" de la casa, por la que Jiménez pedía 164.500 dólares.

Los abogados de Jiménez buscan hacer que él pueda residir permanentemente en Estados Unidos, un proceso que podría durar varios años. Mientras el proceso continúe, podrá conseguir un permiso de trabajo. Sin embargo, aunque consiga empleo, Jiménez estará viviendo en el limbo. Su solicitud de quedarse en el país podría ser rechazada.

Aunque Jiménez canceló la venta, no quiere regresar a la casa con su familia por el temor de la incertidumbre, por lo que siguen residiendo en un apartamento que se suponía era un lugar temporal hasta que compraran una vivienda más grande.

Griffin no ha buscado comprar otra casa, en parte porque no puede darse el lujo. Ella y sus hijos siguen viviendo con la madre de ella.

A unos metros de distancia, la casa de Jiménez está vacía.