GREENVILLE, Carolina del Norte.— El miedo y la confusión han invadido a la comunidad hispana de Greenville, Carolina del Sur, un día después de la redada más grande realizada en ese estado que ha dejado hasta el momento 330 inmigrantes detenidos en una planta avícola.
Cien agentes de la Oficina de Control de Inmigración y Aduanas (ICE) irrumpieron el martes en la planta Columbia Farms, de House of Raeford, para cumplir con una "orden de allanamiento" y buscar evidencia sobre "prácticas de contratación de indocumentados".
Bárbara González, portavoz del ICE, confirmó ayer que de esos 330 detenidos, 123 fueron mujeres y 207 hombres.
Del total de detenidos, nueve hombres incluido un supervisor y dos mujeres, ahora enfrentan cargos criminales por uso de documentos falsos y haber entrado de nuevo al país una vez deportados anteriormente.
Los hombres fueron trasladados al Centro de Detención Steward, Lumpkin, Georgia, y las mujeres al Centro de Detención de la ciudad de Atlanta, Georgia.
Luego de interrogatorios, que se prolongaron hasta altas horas de la noche, el ICE decidió dejar en libertad por razones humanitarias a 87 individuos —74 mujeres y 13 hombres— que deberán presentarse ante un juez de inmigración.
Seis de ellos son menores de edad, tres originarios de México y tres de Guatemala.
Además de Guatemala y México, también fueron arrestados ciudadanos de Honduras, El Salvador, Colombia, Costa Rica y Hungría.
"Ahora lo que hay es angustia, pánico, miedo y la gente se siente perseguida. Muchos no salieron a trabajar y los barrios hispanos están despoblados", afirmó ayer Wilfredo León, líder comunitario y editor del periódico Latino.
La cónsul de Guatemala en Atlanta, Georgia, Beatriz Illescas, se trasladó a Greenville para asistir a los nacionales de ese país.









