La asistente social Lourdes Cienfuegos (der.), escucha las penurias de Araceli Becerra. [Foto: Aurelia Ventura/La Opinión]
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Para subsanar esta brecha —dice Taylor— se la ayuda del gobierno, en particular en ampliar las coberturas de educación, porque llegar a una universidad sigue siendo un sueño inalcanzable para la gran mayoría.

"Esta es tierra olvidada de Dios. Los norteamericanos, el resto de California se asombra del tercer mundo porque no quieren ver sus propias miserias", dice la hermana Valdés.