Tal vez habría que estar en otro planeta para ignorar el hecho de que el rostro de Estados Unidos está cambiando. El estereotipo del estadounidense rubio y de ojos azules está de salida. Para 2042, los blancos serán una minoría y para 2050 los hispanos serán más de una cuarta parte de la población.

Este cambio demográfico es la base para un nuevo libro, Latinos and the Nation’s Future, editado por el ex Secretario de Vivienda Henry Cisneros. Con ensayos escritos por algunos de los principales líderes y expertos latinos y de inmigración de este país, el libro representa un serio esfuerzo por explorar lo que ese cambio significa para el futuro de Estados Unidos.

Si bien los autores quieren creer que los mejores días están todavía por venir, saben que ello será posible solo si hablan honestamente acerca del pobre rendimiento latino actual. Como lo escribe Cisneros, es preciso plantearnos la siguiente pregunta acerca de la población latina: "¿será ésta grande e inculta, mal pagada, alienada y una fuerza disgregadora en la escena nacional ... o ... grande y educada, creativa, próspera y una parte muy activa de la historia estadounidense?"

Como ejemplo admonitorio, Cisneros cita a California donde el bajo rendimiento de los estudiantes latinos ha arrastrado su clasificación académica al puesto 45 entre los 50 estados. A nivel nacional, si el resultado educativo para los latinos no mejora ahora, los Estados Unidos podrían sufrir una escasez de 12 millones de trabajadores con grados universitarios en 2020 cuando casi una cuarta parte de la población estadounidense en edad universitaria será latina. Eso significaría tener una fuerza laboral menos competitiva que nunca, advierte Sarita Brown, fundadora de la organización Excelencia in Education.