La convivencia no es nada fácil, por eso requiere de dosis intensas de paciencia, dedicación y atención. [FOTO: Archivo/La Opinión]
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Sofía está enojada y angustiada, no puede perdonar a su marido. Esto se traduce en constantes críticas y reproches. No le ve a Sergio nada positivo y no hace ningún intento por ayudarlo a levantar su estado anímico. Ni siquiera le reconoce los esfuerzos que hace por tratar de ayudar en la casa y con los niños. Todo es motivo para más críticas, peleas y ninguna palabra de aliento. Esta situación lo ha llevado a Sergio a caer en un pozo profundo. Se siente solo y como esposo y padre, muy disminuido.

Sofía siente que está casada con un extraño, no entiende que le veía años atrás. Piensa que Sergio es una persona irresponsable y testaruda; se le ha olvidado cuanto lo quería así como los buenos momentos y atenciones que él tuvo para con ella.

Sofía está conciente que como esposa debería ser más amable y tratar de ayudar a su esposo, calmarlo, ofrecerle apoyo, aprecio y hacer que su casa sea un santuario donde todos encuentren un poco de tranquilidad.

Entre el silencio de Sergio, la falta de confianza que ella siente por él y las fuertes discusiones que ambos han tenido, el matrimonio se ha debilitado y está al borde del divorcio.

"Es fácil alabar cuando hay éxitos y alegría; sin embargo, hay que tratar de buscar una razón para realzar a la pareja aun cuando no haya motivos aparentes. Los elogios francos son el alimento que ayudará a recuperar la relación y el cariño diario. Siempre se puede encontrar un pequeño detalle digno de ser elogiado."

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