WASHINGTON, D.C. (EFE).— Líderes religiosos y miembros del Congreso de Estados Unidos anunciaron ayer una campaña, apoyada por cientos de organizaciones religiosas del país, para solicitar al nuevo gobierno que ponga en marcha en 2009 una "reforma humana" de la inmigración.

Más de 500 organizaciones nacionales y regionales, congregaciones locales y líderes religiosos, organizados en la Coalición Interreligiosa para la Inmigración, expresaron la necesidad de que la nueva administración y el Congreso hagan de la reforma migratoria una prioridad.

En la conferencia de prensa de la Coalición en el Capitolio, que contó con la participación de dos congresistas demócratas, los líderes de los diferentes cultos aseguraron tener constancia en sus comunidades de los problemas sociales que está causando la legislación actual.

Mike Honda, congresista por California, urgió al presidente Barack Obama a cumplir su promesa de hacer de la reforma migratoria una prioridad, ya que, aseguró, el sistema actual está "roto" y "no funciona para nadie".

El congresista Luis Gutiérrez (D-Illinois) alertó de que la ley en vigor actúa en contra de "valores familiares" y priva de protección a "los trabajadores más vulnerables de todos, los indocumentados".

La obispo Minerva Carcaño, de la Iglesia Metodista Unida, explicó las recomendaciones concretas que la Coalición ha remitido al Congreso para su consideración en caso de llevarse a cabo una reforma.

"En primer lugar, es necesario hacer de la unidad familiar una prioridad, y favorecer la reunificación de las familias. Son demasiados los casos de padres, hijos y hermanos separados indefinidamente por problemas de visados", afirmó Carcaño.

Asimismo, señaló, hay que "crear un proceso para que los inmigrantes indocumentados tengan la oportunidad de conseguir un estatus legal de residencia y ciudadanía", además de "proteger a los trabajadores y crear canales de entrada eficaces para nuevos inmigrantes".