Las semanas por venir serán difíciles para Marcelino de Jesús Martínez, el indígena triqui acusado de intentar "vender" a su hija. Tras celebrarse ayer la audiencia preliminar del caso, la juez Adrienne M. Grover, a cargo del asunto, decidió seguir adelante con el juicio por considerar suficiente la evidencia en contra del acusado.

Martínez tiene en su contra, entre otros cargos, el de complicidad para que un adulto tuviera relaciones sexuales por intento de matrimonio arreglado con una dote de por medio, involucrando a una menor. La hija de Martínez cuenta con 14 años de edad.

Martínez, padre de familia de 36 años, fue arrestado en Greenfield, California, el pasado 12 de enero. Los primeros reportes noticiosos lo presentaron como un hombre que intentó vender a su hija al joven Margarito de Jesús Galindo, de 18 años, a cambio de carne, alcohol y 16 mil dólares.

Tan pronto se divulgó esta información, organizaciones activistas indígenas de California lanzaron comunicados explicando la costumbre entre los indígenas triquis de obtener una dote a cambio de la mano de sus hijas.

La costumbre entre dicha comunidad consiste en que la familia del novio entregue a la de la novia una dote que consiste en comida y bebida para la celebración de la fiesta, misma que será organizada por la familia de la novia.

En los años recientes, y debido al alto índice de jóvenes mujeres abandonadas por sus esposos, se ha empezado a pedir también una cantidad económica para garantizar la manutención de la familia que pudiera procrear la pareja.

A decir de Rufino Domínguez, dirigente del Centro Binacional para el Desarrollo Indígena Oaxaqueño, que cuenta con una oficina en Greenfield, es necesario que quienes informan sobre este caso cuenten con información sobre los usos y costumbres de una comunidad, ya que la negociación de una dote está lejos de ser una "venta".