La caída del 3.8% en el Producto Interno Bruto (PIB) durante el último trimestre de 2008, la más alta de los últimos 27 años, viene a sumarse a la lista interminable de indicadores negativos que confirman el empeoramiento económico dentro de una recesión que continúa sin tocar fondo.
Sin embargo, tras meses de malas noticias la contracción de la economía en "sólo" un 3.8%, anunciada ayer por el Departamento de Comercio (DOC), no ha impresionado al nutrido grupo de analistas que preveían un descenso del 5% o más durante los últimos tres meses del año pasado. Tan es así, que algunos sospechan que la cifra podría ser errónea.
"Posiblemente haya correcciones al alza", dice Peter Cohan, analista privado de capitales de riesgo, y profesor de gestión en la Universidad Babson en Massachusetts.
James Devine, profesor de Economía de la Universidad Loyola Marymount, también está convencido de que la cifra anunciada es infundadamente positiva.
"No refleja lo que de verdad está pasando", dice Devine, y señala que parte de la producción de las compañías del país está yendo directamente a inventario —almacén, estanterías de las tiendas, etc.— sin que exista demanda para la misma. Devine asegura que si se computara toda esa producción estancada, la caída habría sido más de un punto superior a la anunciada por el gobierno.
Y el ajuste de cuentas, según muchos, podría acusarse en los datos del actual trimestre y los siguientes, dentro de un año que sigue anticipándose como muy difícil económicamente también por los consumidores.
"Yo no entiendo del Producto Interno Bruto, pero sí de los milagros que hay que hacer para comprar productos alimenticios", dijo Leticia González, mientras rastreaba ofertas en el supermercado Vallarta de Burbank.
"Olvídate de la carne de res, nos conformaremos con puerco, y dando gracias", decía Ana Gaitán, otra clienta de dicho supermercado, señalando que con los dos dólares de diferencia por libra entre ambos tipos de carne intentaría comprar pan o algún otro artículo de primera necesidad.
John Marquis, gerente general de los supermercados, comentó que la demanda de productos con descuento continúa creciendo.
"Se ha notado un fuerte giro hacia los productos más económicos", dice Marquis.
El PIB, un indicador que sustancialmente mide el valor de todos los bienes y servicios del país, depende fuertemente del comportamiento de los consumidores, que con recursos cada vez más limitados no pueden continuar alimentando la demanda.
Los datos del DOC muestran que el gasto en artículos no duraderos como alimentos y ropa se redujeron en un 7.1% en el último trimestre —la caída más grande desde 1950—, mientras que el de bienes más caros, como muebles, carros y electrodomésticos, sufrió un descenso del 22.4%, el más marcado desde 1987.
Las exportaciones que sirvieron para mantener a flote la economía en los primeros meses de 2008, también cayeron estrepitosamente a un ritmo del 19.7% en el último trimestre, acusando los estragos de una crisis de ámbito global.
"Es un aspecto muy preocupante porque en promedio han venido contribuyendo en un 1% positivo en el PIB en los últimos años", dijo Josh Bivens, economista del Instituto de Política Económica (EPI). Señaló también que aisladamente éste ha sido el factor que más ha contribuido al descenso del PIB en el último trimestre.
Además, las pérdidas de empleo continúan arreciando. En la semana que acaba de terminar, el saldo de recortes anunciados superó los cien mil empleos, distribuidos entre diferentes empresas y sectores, como la farmacéutica Pfizer de Nueva York, que suprimirá 20,000 empleos, o los 10,000 que eliminará Boeing. El jueves Disney –ABC hizo públicos sus planes de reducir su plantilla en un 5% (unos 400 empleos), mientras que ayer Dow Chemical, una de las productoras de químicos más grandes del país, señaló que se desharía de más de 400 trabajadores.
A ello se agregan los 300 despidos en el periódico Los Angeles Times y 500 en la corporación Belo,según AP.
"Yo confío en que [el presidente Barack] Obama le dé empleo a mi esposo, pero no sé si hay algún estímulo que pueda resolver esta sangría", dijo María Martínez, de Burbank, cuyo esposo perdió su puesto como maletero en un hotel hace cinco meses.