Las frecuentes detenciones de indocumentados y las posteriores deportaciones encuentran rechazo en marchas de organizaciones y familias pro inmigrantes, como en esta imagen tras un operativo en 2008, en Torrance.[Foto: Ciro Cesar/La Opinión]
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MIAMI, Florida.— Los abogados de más de 600 niños estadounidenses presentaron ayer una demanda contra el presidente Barack Obama, para que suspenda las deportaciones de sus padres indocumentados hasta que se apruebe una reforma migratoria.

La acción judicial fue interpuesta en la Suprema Corte de Estados Unidos por Nora Sandigo, de origen nicaragüense, quien es guardián ad-litem de los menores y directora ejecutiva de la Fraternidad Americana, una organización pro inmigrante con sede en Miami.

"Los niños siguen sufriendo al ser separados de sus padres por culpa de las deportaciones, y el presidente puede suspenderlas. Para eso existen procedimientos legales", dijo Sandigo.

Uno de los procedimientos es precisamente elevar el caso ante el máximo tribunal del país, y si éste lo aprueba Obama puede pronunciarse sobre el asunto.

"Esta demanda no es porque estemos en su contra, sino para que pueda utilizar su autoridad para emitir una orden ejecutiva que frene las deportaciones", puntualizó la activista.

Entre los menores demandantes está Cecia Sosa, de 12 años, cuya madre se encuentra en un centro de Inmigración en Pompano Beach, en el norte de Miami, desde el 19 de diciembre de 2008.

Sosa anunció que está dispuesta a iniciar una huelga de hambre la próxima semana, como medida de presión para que liberen a su madre nicaragüense.

"A mí no me importa morir con tal de que saquen a mi mamá de ese centro", afirmó.

Katherie Ramírez, de 13 años, hizo un llamado a Obama para que evite la fragmentación de las familias hispanas, tal como le sucedió a la suya cuando su madre fue deportada a Colombia en 2007.

"Por favor, reunifique a las familias que la ley [de Inmigración] ha separado, porque es duro que un padre no esté con uno", declaró Ramírez.