Una llamada anónima a la Oficina de Control de Inmigración y Aduanas (ICE) terminó la noche del pasado martes en el arresto de dos coyotes y el rescate de dos rehenes en una casa de Lancaster, según informaron ayer las autoridades.
Las víctimas, originarias de El Salvador y Ecuador, aparentemente esperaban a que alguien pudiera reunir el dinero que los traficantes de personas les requerían para poder ser liberadas.
Uno de los rehenes, de 50 años de edad, reportó a ICE haber sido golpeado en repetidas ocasiones al mismo tiempo que le fue negada la comida durante dos de las tres semanas que estuvo retenido, aunque se alimentaba con porciones de comida que compartía la otra víctima.
De acuerdo con Frank Johnston, agente especialista de ICE, la llamada fue reportada desde fuera de California y el interlocutor no precisó la ubicación del lugar, por lo que las autoridades trabajaron arduamente durante todo el fin de semana para dar con el paradero de la vivienda, ubicada en 646 Martha Court, en la ciudad de Lancaster.
Cuando los agentes llegaron el martes y tocaron la puerta, escucharon gritos de auxilio de una de las víctimas desde el interior de la vivienda, momentos antes de arrestar a Roberto José-Tomás y Diego Francisco-Pascual, los presuntos traficantes, mientras las autoridades barajan la hipótesis de que hubo más víctimas de las que encontraron.
"Pensamos que durante el fin de semana hubo en la casa al menos ocho víctimas que fueron sacadas antes, probablemente porque hayan llegado sus familiares y pagado el dinero que les pedían", dijo Johnston a La Opinión.
"Los secuestros es un suceso que estamos teniendo en Los Ángeles, pero este caso es diferente porque las víctimas estaban siendo golpeadas y no les habían dado de comer en 20 días", agregó.






