La crisis económica en Estados Unidos ha tenido una repercusión determinante en el freno de los flujos migratorios y ha estado afectando en mayor medida a los indocumentados, destaca un estudio del Migration Policy Institute (MPI) dado a conocer ayer.
El informe de ese centro de investigación sobre la inmigración señala que los inmigrantes autorizados y no autorizados reaccionan de manera diferente a la recesión y que el regreso a sus países de origen, aunque ha aumentado, no constituye aún una tendencia definitiva.
La población de indocumentados en el país se mantuvo en unos 12 millones durante 2008, principalmente por el desempleo que ha generado la recesión, según expone el MPI en su informe titulado Immigration and the current economic crisis.
En noviembre de 2008, último dato analizado en el estudio, se contabilizaron 37.7 millones de inmigrantes en el país, apenas arriba de los 37.6 millones que habían registrado en noviembre de 2007. El incremento de 100,000 contrasta con los 500,000 que incrementaron anualmente en los dos años previos y con los más de 800,000 que en promedio se tuvieron cada año de 2000 a 2006.
"Cuando la situación económica cambia dramáticamente en Estados Unidos en cierto período de tiempo, el primer flujo en responder a ello es el de los inmigrantes no autorizados", declaró el presidente del MPI, Demetrios Papademetriou. "Los flujos de inmigración legal e ilegal responden de manera diferente a una crisis económica… la inmigración ilegal es la más sensible".
La crisis económica, tal vez la peor desde la Gran Depresión de 1929 según el MPI, no es el único factor que ha frenado el flujo de la inmigración, porque también se consideran el reforzamiento de la vigilancia en la frontera y el endurecimiento de las leyes migratorias tanto a nivel federal, como estatal y municipal.
La idea de que muchos inmigrantes se están regresando a sus países de origen no deja de ser simplemente una evidencia anecdótica, ya que aunque sí se han registrado casos, no es una tendencia definitiva que pueda vincularse a las condiciones económicas, según el informe.
También se destaca que sería muy prematuro adjudicar el regreso de inmigrantes a sus países por el incremento de las medidas estrictas del gobierno en contra de los indocumentados.
"Parece improbable un regreso sustancial de inmigrantes no autorizados, salvo que ocurra un prolongado y severo empeoramiento de la economía estadounidense", dijo Papademetriou.
El MPI considera que ese regreso de inmigrantes está más correlacionado con el desarrollo económico, político y social de los países de origen que con las condiciones económicas de Estados Unidos.
"La actual crisis económica no pudo parecer más oportuna en este momento para solucionar la desconexión crónica que existe entre el mercado laboral de Estados Unidos y el sistema de inmigración", comentó Papademetriou.
Por ello, consideró el presidente del MPI, los legisladores deberán reconocer que un sistema de inmigración más ágil y comprensivo mejorará a los intereses de la economía de Estados Unidos y para ser un mercado más competitivo a nivel mundial.
Jorge Mario Cabrera, portavoz de la Coalición por los Derechos Humanos de los Inmigrantes en Los Ángeles (CHIRLA), coincidió con que la inmigración indocumentada a Estados Unidos y a otro países de Europa está siendo afectada por la grave crisis económica que atraviesa el mundo.
"Sin embargo, también estamos viendo que a pesar de la pobreza en que algunas familias están siendo obligadas a vivir, la gran mayoría de inmigrantes siguen luchando porque saben que la supervivencia de sus familias, tanto en EEUU como en sus países de origen, depende de su valentía y esfuerzo", comentó.
Los inmigrantes indocumentados, agregó Cabrera, podrían contribuir en gran medida a la economía del país si se les dieran condiciones de igualdad para laborar mediante una reforma migratoria.
El estudio del MPI señala que a pesar de que los trabajadores indocumentados comparten las características de quienes son más vulnerables durante las recesiones económicas, como falta de experiencia y niveles bajo de educación, son ellos los que más rápido se adaptan a las condiciones del mercado laboral y pueden cambiar fácilmente de empleo.
La falta de acceso a beneficios públicos y sus obligaciones familiares, como mandar la respectiva remesa a su pueblo de origen, obliga a los indocumentados a buscar trabajo a como dé lugar y a obtener los empleos más riesgosos e informales.
Una encuesta dada a conocer ayer mismo por el Pew Hispanic Center señala que la economía era la principal prioridad frente a la nueva administración federal que encabezará Barack Obama a partir del próximo martes.
La encuesta entre 1,540 latinos llevada a cabo del 11 al 30 de noviembre del año pasado ubicó en sexto lugar el tema de la inmigración, por abajo de economía, educación, salud, seguridad nacional y medio ambiente.
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Inmigrantes en tiempos de recesión
31.6 millones: marzo de 2001
31.2 millones: septiembre de 2001
37.6 millones: noviembre de 2007
37.7 millones: noviembre de 2008
Fuente: Migration Policy Institute
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‘Cuando la situación económica cambia dramáticamente en Estados Unidos en cierto período de tiempo, el primer flujo en responder a ello es el de los inmigrantes no autorizados’. Demetrios Papademetriou, Presidente de Migration Policy Institute
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La crisis económica en Estados Unidos ha tenido una repercusión determinante en el freno de los flujos migratorios y ha estado afectando en mayor medida a los indocumentados, destaca un estudio del Migration Policy Institute (MPI) dado a conocer ayer.
El informe de ese centro de investigación sobre la inmigración señala que los inmigrantes autorizados y no autorizados reaccionan de manera diferente a la recesión y que el regreso a sus países de origen, aunque ha aumentado, no constituye aún una tendencia definitiva.
La población de indocumentados en el país se mantuvo en unos 12 millones durante 2008, principalmente por el desempleo que ha generado la recesión, según expone el MPI en su informe titulado Immigration and the current economic crisis.
En noviembre de 2008, último dato analizado en el estudio, se contabilizaron 37.7 millones de inmigrantes en el país, apenas arriba de los 37.6 millones que habían registrado en noviembre de 2007. El incremento de 100,000 contrasta con los 500,000 que incrementaron anualmente en los dos años previos y con los más de 800,000 que en promedio se tuvieron cada año de 2000 a 2006.
"Cuando la situación económica cambia dramáticamente en Estados Unidos en cierto período de tiempo, el primer flujo en responder a ello es el de los inmigrantes no autorizados", declaró el presidente del MPI, Demetrios Papademetriou. "Los flujos de inmigración legal e ilegal responden de manera diferente a una crisis económica… la inmigración ilegal es la más sensible".
La crisis económica, tal vez la peor desde la Gran Depresión de 1929 según el MPI, no es el único factor que ha frenado el flujo de la inmigración, porque también se consideran el reforzamiento de la vigilancia en la frontera y el endurecimiento de las leyes migratorias tanto a nivel federal, como estatal y municipal.