[Fotos: EFE]
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La piel sin humedad es un trastorno muy frecuente que se origina porque la epidermis ha perdido su capacidad de retener suficiente agua, por lo que presenta un aspecto descamativo y pierde su característica principal: la elasticidad. Recomendaciones para recuperar la lozanía.

Es un proceso poco conocido, pero muy frecuente: la "xerósis cutánea" o piel de aspecto seco. Existen factores que pueden facilitar la aparición de este desorden, entre ellos, la herencia genética.

También hay situaciones que pueden precipitar o anticipar la llegada de las alteraciones dermatológicas, como el envejecimiento de la piel, las enfermedades concomitantes o la toma de fármacos que alteran la composición y función de la piel.

Entre los factores desencadenantes, que por sí mismos pueden provocar piel seca, figuran determinadas condiciones ambientales, y algunos agentes químicos y físicos.

Sin embargo, "no existe una definición clara para la sequedad cutánea, ya que también se puede observar en personas sanas, debido al régimen de vida, el ambiente o las actividades del trabajo", señala el dermatólogo Agustín Alomar, coordinador del Grupo Asesor de Expertos en Xerosis Cutánea.

Este grupo de especialistas ha elaborado una guía para prevenir y aliviar la xerósis, que repasa las últimas investigaciones sobre los factores influyentes en la piel seca y sensible, así como las mejores estrategias para el cuidado diario de la piel.

Una de las enfermedades cutáneas que pueden cursar con piel seca es la xerosis invernal, ya que el tiempo frío y la disminución de la humedad ambiental que se produce durante el invierno se relacionan con una reducción de la hidratación cutánea.

Falta de humedad

Otras dolencias que se asocian con la sequedad cutánea son la piel senil, que afecta, por lo menos, al 75% de los mayores de 75 años y es la causa más frecuente de prurito sin lesiones cutáneas llamativas, y la ictiosis: la piel extremadamente seca puede derivar en una enfermedad escamosa hereditaria.