Dentro de la gamas del arco iris que cubren las paredes de los salones de uñas, el color cada vez más de moda es el "verde ecológico". Pero las opciones más ecológicas no son necesariamente tan "verdes" como uno pensaría.

Muchos fabricantes de esmaltes de uñas han podido retirar con éxito muchos químicos de sus productos, y los spas y salones de belleza encontraron elementos naturales que ayudan a fortalecer las uñas y cuidar la piel. Aquellas personas que hagan sus propias manos y pies encontrarán muchos hidratantes y cremas para la cutícula elaborados con aceites esenciales y otras hierbas.

Sin embargo, todavía no es un proceso muy perfecto y los entendidos de este sector afirman que en el caso de algunas fórmulas se sacrifica la eficacia a fin de ser más ecológicos.

Whole Foods Market hace algunas "excepciones leves" a sus estándares ecológicos habituales con más frecuencia en los productos de belleza que en las otras categorías para productos como color artificial y fragancia, señala Jeremiah McElweee, coordinador global en jefe de la marca Whole Body.

La tendencia es quitar las toxinas, pero el color artificial es un mal necesario para obtener colores brillantes y vivos, dice McElwee. "Es algo con lo que todavía luchamos".

Tanto OPI como Essie, los principales proveedores de productos para uñas a los salones de belleza, ambos retiraron el dibutilftalato (DBP), tolueno y formaldehído de sus esmaltes de uñas.

Hubo un aumento en el interés por tonalidades de nombres ecológicos, como bambú y arroz. Greenport fue el primero en agotarse en una reciente exhibición de la industria.