Esta alternativa es mi recomendación para aquellas que están en una relación que las martiriza. La razón principal que te mantiene atada a personas o situaciones de las cuales deberías desprenderte es la esperanza. Te engañas diciendo: "él va a cambiar", "que tal si no encuentro algo mejor", "no hay mal que dure cien años". Mientras tanto sigue pasando el tiempo y un día despiertas y te das cuenta que perdiste años quejándote en vez de haber sido feliz.

En resumidas cuentas, ¡deja de quejarte! si hay algo que no te hace feliz, transfórmalo, acéptalo o ¡bótalo!