La celebración del Cinco de Mayo está ligada a Puebla. Es que esta fecha conmemora la victoria del ejército mexicano contra las fuerzas francesas en esa ciudad mexicana, un 5 de mayo de 1862.
Una milicia pobremente armada y con desventaja en cantidad de soldados, dirigida por el General Ignacio Zaragoza, se las ingenió para derrotar a los franceses en Puebla, deteniendo con ello su invasión.
El Cinco de Mayo tiene un mayor significado en Estados Unidos, donde se celebra por los estadounidenses de origen mexicano, y es similar a las celebraciones nacionales del Día de San Patricio, y del Año Nuevo Chino.
Pero en esta celebración no falta la comida ni la música, y porqué no agregar a los menús los postres poblanos, sobretodo aquellos que nacieron en los conventos del lugar, durante la época colonial, y que hoy todavía hacen agua la boca .
Inspiración de ángeles
El mejor término para definir el variado festín de golosinas que se elaboran en Puebla es "inspiraciones de ángeles".
Confeccionados con productos frescos y naturales, la mayoría de los dulces poblanos nacieron en las cocinas de los conventos, donde las monjitas, entre cantos y plegarias, dieron vida a bocadillos como el jamoncillo, los turrones de bizcocho y almendras, los dulces de leche o el popular camote de Santa Clara, entre muchos otros.
El origen del dulce de camote, por ejemplo, dice una leyenda que fue gracias a una novicia que propuso el bocadillo. Un alto jerarca de la iglesia iba a visitar el convento y la madre superiora quería agasajarlo con una comida especial.
La propuesta de la novicia sonó como una ironía. ¡Cómo darle camote al invitado especial!
Sin embargo, al distinguido visitante le encantó el postre.
El dulce de camote es ahora uno de los más populares. Al principio se servía como un postre de platón, pero en la actualidad se consiguen en pequeños envoltorios de papel encerado.
De los conventos también salieron platillos como las torrejas, las alegrías, los rompemuelas, los huevos reales, los polvorones de naranja, el rompope, las charamuscas y las frutas cristalizadas.
Todos una delicia al paladar y una muestra, además, de la capacidad artesanal que tiene el mexicano para transformar frutas naturales en verdaderos manjares.
Al son de México
Si además de comida, se agrega música, el Cinco de Mayo será entonces una celebración perfecta.
Jorge Negrete, Pepe Aguilar, Alejandro y Vicente Fernández, Lucha Villa, Lola Beltrán, Pedro Infante son algunos de los cantantes mexicanos que han popularizado temas infaltables en las fiestas patrias de su país. Así que si planeas organizar una fiesta en casa, tú podrás sorprender a tus invitados poniendo música que recuerde a México.
Dulce de camotes
Ingredientes:
w
3 camotes pelados (6 onzas cada uno), cortados en trozosw
½ taza, más ½ cucharadita de azúcarw
1/3 de taza de mantequillaw
½ cucharadita de canela en polvow
½ taza de crema espesa (crema poblana)w
1 cucharadita de cáscara de naranja, ralladaw
1/3 de taza de pasasPreparación:
Vierte los camotes en una olla con agua hirviendo y cocine por 25 minutos.
Escurre los camotes y haz un puré, añadiéndoles media taza de azúcar, la mantequilla, la crema y la mitad de la ralladura de naranja.
Aparte, calienta el horno a 325 grados F. Engrasa un recipiente para hornear y espolvorea con media cucharadita de azúcar y el resto de la ralladura de naranja.
Vierte el puré de camote en el recipiente engrasado y hornee durante 10 minutos. Retira del horno y deja enfriar a temperatura ambiente.
Antes de servir, adorna con las pasas.
Da para seis porciones.
Polvorones de naranja
Ingredientes:
w
1 taza de manteca o mantequillaw
½ taza de azúcarw
2 yemas de huevow
¼ de taza de jugo de naranjaw
3 ½ tazas de harina regularw
Cáscara de naranja, ralladaw
Azúcar en polvoPreparación:
Precalienta el horno a 400 grados F.
En un recipiente hondo bate la manteca o la mantequilla hasta que esté cremosa. Añade el azúcar, poco a poco, y cuando se forme una pasta compacta agrega las yemas de huevo, el jugo de naranja y la cáscara de naranja rallada. Luego, agrega la harina poco a poco.
Precalienta el horno a 400 grados F.
Coloca la mezcla sobre una superficie plana enharinada y estírala hasta que tenga un grosor de ¾ de pulgada. Con un molde redondo de aproximadamente dos pulgadas y media de diámetro forme las rueditas y colócalas en una bandeja de hornear, previamente engrasada.
Hornea por 25 minutos o hasta que las galletitas estén ligeramente doradas. Colócalas en un plato y espolvoréelas con el azúcar en polvo.
Da para 36 galletitas.