El aroma del cilantro, la menta y la albahaca se percibe de inmediato al entrar a la cocina de Homegirl Café, que desde hace más de un año se estableció en el centro de Los Ángeles con el sabor único de la cocina de la chef autodidacta Patricia Zarate.
El café de dos mil pies cuadrados de amplitud cuenta con 30 mesas, para servir a 87 personas. Los comensales son atendidos por jovencitas que participan en el proyecto Homegirl, que integra el programa Homeboy Industries, que da empleo a pandilleras y pandilleros que abandonan la actividad delictiva para integrarse a la sociedad como personas productivas.
En una visita reciente Zarate —originaria de Guadalajara, México, y fundadora de Homegirl Café— explicó que la comida que se sirve es más que todo mexicana, pero con un estilo propio que se sale del tradicional, por las salsas exóticas que sazonan a cada platillo,
"En todos nuestros alimentos he puesto la firma de saludable", comentó la chef. "Y para ello preparamos la comida con productos agrícolas frescos que estamos tratando de cultivar nosotros mismos para aplicar el concepto ‘de la granja local a la mesa’ de la famosa chef Alice Waters, propietaria del Café Chez Panisse [en Berkeley] que durante muchos años ha estado entre los mejores restaurantes de Estados Unidos".
Por el criterio de comida saludable, en el Homegirl Café no se fríen chips de tortillas ni se preparan los fríjoles refritos. Su menú está lleno de ensaladas que son acompañadas con aderezos exclusivos de la casa. También dispone de una selección de 15 tipos de tacos, sandwiches y una pasta al pesto, pero un pesto con un sabor muy mexicano.
"Nuestro pesto tiene un suave pique a chile jalapeño y en vez de mucha albahaca lleva cilantro y espinacas, así como pacanas en vez de piñones molidos", explicó Zarate. "Como quien dice, tiene ese sabor especial que resulta de la fusión de la cocina latinoamericana con la americana y la europea, algo que se da mucho en el estado de California por la diversidad de culturas".
El menú de Homegirl Café está disponible también para celebraciones de banquetes.
"El servicio constituye una parte importante para el café", informó Zarate. "Si los clientes lo desean, nosotros servimos los alimentos, además de prepararlos".
La orden de tres tacos está entre los platillos preferidos de los comensales del café. Y su selección no se da por coincidencia. Se da por el sabor singular que posee cada taco como resultado de una acertada selección de condimentos que explotan en sabrosura en la boca cuando se mezclan con las salsas creadas por Zarate con ingredientes tomados de recetas que heredó de su mamá y abuela, o que aprende con los numerosos libros de cocina que posee.
"Nuestros tacos son una delicia. Se caracterizan por las salsas que se salen de los sabores acostumbrados", sostuvo la chef. "Por ejemplo, los tacos de carnitas se sirven con una salsa de manzana y tomatillo, y los de carne asada con una de chipotle con cacahuate".
Los tacos de salmón, por su parte, llevan el pesto de jalapeño —una de las insignias del lugar— con pico de gallo y los de pescado blanco van acompañados con una ensalada de jícama y col que es toda una ricura para el paladar.
Los tacos de pollo se distinguen por la frescura de la salsa mole que a diario se prepara (desde su base) en la cocina industrial del lugar.
"Por ese sabor exclusivo de nuestra comida es que nuestra clientela nos sigue a donde vamos", denotó la entrevistada. "Y también porque quieren apoyarnos con nuestra causa".
Los precios de los platillos de Homegirl Café son razonables y compiten con los de otros restaurantes angelinos que sirven comida de calidad, sin tener una presentación súper elaborada o glamorosa. El plato de tres tacos, por ejemplo, tiene un valor de tan sólo $6.50.
Zacate dijo que la presentación de los platillos no es tan laboriosas porque la cocina de Homegirl Cafe opera como un programa de entrenamiento para chicas que pasan por el lugar durante un período determinado.
Agregó que para el rápido aprendizaje de las muchachas, diseñó un menú sencillo, nutritivo y variado que cumple tres funciones: ofrecer a sus visitantes una comida deliciosa; enseñarle a las chicas cómo cocinar con alimentos saludables, a la vez que se les da las herramientas básicas para trabajar en el negocio de los restaurantes o, quien quita, abrir su propia cafetería.
La exclusividad de la comida que se sirve en el café se ve también en su bebida insignia: una limonada de espinacas con yerba buena que deja en la boca una sensación de frescura.
El arroz tampoco es tradicional. Está preparado con yerbas frescas, cuyo aroma se esparce por todo el ambiente.
Por el momento, el café abre de lunes a sábados, de 7:00 a.m. a 5:00 p.m., para servir desayunos y almuerzos. Pero en un futuro cercano espera extender su horario a las horas de la cena.
Zarate dijo que también se tiene el plan de reabrir el primer restaurante que tuvo Homegirl Café en el área de Boyle Heights, donde nació el exitoso proyecto.
El pan y la repostería de la Panadería Homeboy Bakery —tambien parte de Homeboy Industries— se vende en el café durante todo el día.
Homegirl Café, 130 W. Bruno St., Los Ángeles. Información: (323) 526-1254 o www.homeboy-industries.org.