Las tortitas de papa son tradicionales. Archivo/La Opinión]
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Cada pueblo o cultura ha creado su propio menú en torno al precepto religioso de no comer carnes rojas durante los viernes de Cuaresma y Semana Santa. Durante estos días, por ejemplo, la mayoría de las familias de la ciudad arqueológica de Mitla, en el estado mexicano de Oaxaca, cocina lo mismo.

"Por tradición, durante la Cuaresma y los días santos, comemos en Mitla caldillo de nopalitos", cuenta Eloísa Sosa Gutiérrez, oriunda de ese poblado y residente de Culver City por 18 años.

Este caldillo se prepara con las pencas ovaladas del mencionado cacto, que se limpian de espinas y pican en tiras de dos o tres pulgadas de largo.

Para su preparación, explica Sosa Gutiérrez, los nopalitos se ponen a cocinar en una olla honda con agua y un poco de sal. Mientras el vegetal ablanda, se dora en aceite vegetal varios tomates picados, ajo y cebolla hasta que se haga un guiso.

Cuando los nopales están listos se retiran del fuego y lavan con agua fría para retirarles la baba. Luego se retornan a la olla y se les agrega un litro de agua y se dejan hervir por unos cuatro a cinco minutos para agregarles en plena ebullición cuatro huevos batidos y medio manojo de cilantro fresco, lavado y picado.

Algunas familias acostumbran ponerle al caldillo una libra de camarón fresco o seco, algo que no se necesita porque —bajo la opinión de Sosa Gutiérrez— este platillo se acompaña con las tradicionales tortitas de camarón.

La ama de casa indica que en Mitla, las tortitas de camarones se preparan con garbanzo seco, que se tuesta en el comal y muele para obtener una harina. De no contar con mucho tiempo para cocinar, la harina de garbanzo se puede comprar ya lista en los supermercados latinos.