En toda la costa española hay buenas recetas para la raya, desde la raya al pimentón de Huelva a la raya con tomate de las costas valencianas. (FOTO: Cortesía)
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Un autor español de principios del XX, 'Picadillo' calificaba a la raya de 'ordinaria'. Bueno; hay que ponerse en su época, y, de todos modos, da hasta cinco recetas (una de ellas muy divertida) en la quinta edición de 'La cocina práctica' (1915). Lo que sí hay que decir es que la raya encierra un auténtico manjar- su hígado. Los catalanes lo utilizan cuando la preparan con 'picada', mezclando esa víscera con un picadito de almendras y avellanas, básicamente. Pero un hígado de raya, brevemente estofado en su propio jugo, con un poquito de mantequilla, sazonado con unos granos de sal y, en el colmo del sibaritismo, una sola gota por canapé de un buen fino jerezano (el pan debe estar sólo ligeramente tostado), es un tentempié delicadísimo, un exquisito 'foie-gras' marinero, a la altura de los más reputados hígados de pescado, de los que uno destacaría los de los salmonetes, el rape y el bacalao.

Una cosa: leerán que la raya está mejor unos cuantos días después de pescada. No hagan mucho caso- mi experiencia me indica que, en ese caso, suele adquirir un indeseable aroma amoniacal. Cómanla, siempre que puedan, fresca. Y, en este caso, no se preocupen de la incidencia mediática de nuestra raya- a veces, es muchísimo mejor pasar desapercibido. Pero una raya, en alguna de las fórmulas mencionadas más arriba... ya lo creo que vale la pena.