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Haga de la siembra de un árbol o flor de Semana Santa en su jardín una tradición. En pocos años, tendrá un adorable refugio florecido.

Haga trabajo voluntario en un refugio para animales. Cada año numerosas familias compran pollos, patos y conejos para sus niños porque son adorables. Sin embargo, cuando muchos de esos animalitos crecen, van a parar al exterior de la vivienda o a refugios de animales. Contribuya a educar a otras personas para que las mismas recuerden que esas compras impulsivas no son saludables para los animalitos.

Difunda el mensaje. Si desea que el punto focal religioso de la festividad sea parte integral de sus celebraciones, informe previamente a sus hijos acerca de la vida de Jesucristo y sus acciones generosas. Cómprele una Biblia a cada uno de sus hijos, y comparta los misterios de la fe cristiana con la familia.

En lugar de llenar las cestas con caramelos y chocolate, sustitúyalos por regalos, como un recibo para una donación a una institución de beneficencia, paquetes de semillas para que sus seres queridos puedan plantar sus propios recuerdos de Semana Santa, o incluso notas afectuosas que demuestren su cariño por cada persona. Reemplace su concentración en el acto de "recibir" y enfatice en el acto de "dar", lo cual le proporcionará un sentimiento de placidez, sin necesidad del conejito de rigor. ¡Que pase una feliz Semana Santa!