Si este año te tocó ser el anfitrión de la fiesta del Día de Acción de Gracias, no cabe duda de que tendrás que preparar comida para un ejército.
El pensamiento de agasajar a muchas más personas que tus familiares más cercanos seguramente te hará sentir presión. Pero, con un poco de planificación, no hay razón para que tengas ningún contratiempo.
Seguramente querrás garantizar que estás armado con las herramientas idóneas.
Consejos
Revisa tu equipo de cocina, y comprueba que tienes suficientes cubiertos, vajilla, vasos, platos y cucharones de servir, guantes para hornear y cuchillos para lasquear, cortar y trinchar.
Probablemente tengas que calentar más de un producto a la vez, por lo que también debes alistar suficiente espacio en el horno.
Compra todo lo que te falte con antelación, para que no tengas que correr el mismo día de la fiesta.
Los establecimientos que alquilan artículos para fiestas tienen todo el equipo que utilizan los proveedores de comida, como platos para calentar y enormes ollas. También puedes alquilar allí mismo sillas, mesas, manteles y platos para esa noche
El menú que sirvas debe ser compatible con el espacio de que dispones. Echa un vistazo a tu refrigerador, heladera y capacidad de los mostradores de la cocina. Si deseas exhibir los componentes de la cena, o servir una gran variedad de postres, asegúrate de tener espacio suficiente para colocarlos y transferirlos a otros platos.
Decide la comida que vas a cocinar, y redacta una lista de ingredientes. ¿Tienes suficiente azúcar, especias, harina y otros productos vitales a mano? Compra los ingredientes con antelación, para que no te falten las migas de pan a la hora de hacer el relleno del pavo.
Es preciso tener espacio tanto para los ingredientes crudos como para los cocinados.
Considera la compra de un refrigerador o heladera pequeña para guardar los alimentos sobrantes. También puedes pedir prestada capacidad en su refrigerador a un vecino o vecina que no tenga funciones de anfitrión o anfitriona de su fiesta.
Considera la ayuda de alguien. Contrata una persona para que te ayude a poner la mesa, enfriar los vinos, lavar los platos y limpiar la mesa.
También puedes buscar ayuda en el mercado, comprando comidas preparadas para no tener que pasar por todo el proceso de confección.
Si quieres dar un toque hogareño, pero sin los consiguientes apuros, pídele a uno de tus invitados que elabore una de las recetas o traiga un plato especial.