Todos los estudiantes del mundo pasan por reprobar alguna vez en su vida. Pero también es un reto que deben aprender a superar antes de que sea demasiado tarde.
Uno de los peores sentimientos en el mundo es el de esforzarte al máximo en algo y aún así quedarte corto para lograr tu meta: la frustración.
En el caso de los estudios escolares, estudiar por horas y llevar a casa calificaciones que no te sientes orgulloso de mostrar, te puede hacer sentir sin esperanzas y abandonado. Pero eso no tiene por qué ser así.
Si en tu boleta de calificaciones sólo ves números rojos o bajos, entonces es hora de que hagas algo al respecto y cambies tus hábitos de estudio. ¡Te van a sorprender los resultados!
Busca ayuda
Si estudias duro y sigues obteniendo bajas calificaciones, es necesario que ajustes tu rutina un poco. Recuerda que si sigues haciendo lo mismo todo el tiempo, obtienes los mismos resultados.
Cambia las cosas un poco y pide ayuda: ya sea a un amigo, a un compañero del salón, a tus papás, a un maestro o a un tutor privado. Pide ayuda sobre las materias, así como tips, consejos y técnicas para estudiar por tu cuenta.
Actúa rápido
Una vez que estás consciente de tus bajas calificaciones, lo más importante que puedes hacer para enfrentarte a ellas es actuar pronto. No dejes que los números rojos te agobien, ni mucho menos los ignores. Mejor admite que tienes un problema y busca ayuda lo más pronto posible.
Tanto para las bajas calificaciones como ante cualquier otro problema en tu vida, mientras más rápido te enfrentes a él, más rápido puedes encontrar soluciones que te llevarán a ver los resultados que esperas.
Estudia con éxito
1. Establece un lugar sólo para estudiar
Sentarte en la mesa de la cocina, donde todos entran y salen, o ponerte a estudiar frente a la televisión, no es sinónimo de buen estudio.
En lugar de eso, busca un lugar tranquilo y silencioso lejos del resto de la familia. Asegúrate que tenga buena iluminación, que sea fresco como para que te sientas cómodo, y que esté lejos de cualquier tipo de distracción.
Adquiere el hábito de usar ese espacio para trabajar cada vez que tengas que hacer tareas o trabajos escolares. Al estudiar sin distracciones de ningún tipo, verás que pronto tus calificaciones volarán por los cielos.
Por supuesto, el lugar en donde estudies o los temas que repases no servirán de nada si estás estudiando las cosas equivocadas.
2. Asegúrate que lo que estudies sea lo correcto:
Estudia de los libros de texto.
Realiza apuntes nuevos mientras estudies.
Invierte un poco de dinero en nuevas guías de estudio.
Responde todas las preguntas que encuentres en las guías o en los repasos generales.
Habla acerca de los acontecimientos o de los conceptos que forman parte integral de tus lecciones.
Redacta ensayos, haz esquemas y pon especial atención a lo que sospeches que vendrá en un examen.
Aprende de tus errores
Si, después de todos los cambios y los esfuerzos dobles de estudio, aún sigues obteniendo bajas calificaciones, entonces es momento de averiguar con exactitud en dónde estás haciendo mal las cosas.
Revisa exámenes, tareas y trabajos anteriores para analizar si estás teniendo problemas con un determinado tipo de pregunta – verdadero o falso, opción múltiple, etc. –, o con algún concepto.
Revisa tus ensayos anteriores, vuelve a leerlos y analiza si estás explicando tus ideas con claridad y completas. Quizás puede ser la mecánica de tu escritura lo que te está fallando: la ortografía, la gramática, etc.
Cualquiera que sea tu problema, tus maestras y profesores estarán dispuestos a ayudarte. Solicita una cita con ellos y utiliza ese tiempo para discutir tu trabajo y obtener retroalimentación. Incluso ellos te pueden indicar en dónde estás fallando y pueden ofrecerte consejos y técnicas de estudio.