Ya es por todos sabido que el azúcar es dulce, pero el exceso de calorías que contiene no son ni dulces ni deseadas. Esto ha llevado a la búsqueda de alternativas de saborizantes artificiales: productos no nutritivos que contienen pocas o nulas calorías.
Sin embargo, gracias a los rumores que abundan sobre los potenciales peligros de los sustitutos del azúcar más populares, hoy en día escoger un producto de estos puede ser toda una odisea.
Es tiempo de disipar mitos, centrarse en los hechos sobre los sustitutos del azúcar y conocer los efectos a la salud de los saborizantes artificiales.
Sacarina
• Dulzura: 300 veces más que el azúcar.
• Contraindicaciones: Evite su consumo durante el embarazo.
• Dato curioso: La sacarina ha sido prohibida como aditivo para alimentos en Canadá desde los años setentas, pero no como saborizante de mesa.
Descubierta en 1879, la sacarina es el sustituto de azúcar más antiguo utilizado. Sin embargo, su uso se generalizó después de la escasez de azúcar durante la Segunda Guerra Mundial.
Si bien los primeros estudios de laboratorio mostraron que la sacarina causaba cáncer en roedores, muchas organizaciones, incluyendo la Agencia Internacional de Investigación sobre el Cáncer (IARC, por sus siglas en inglés) y los programas nacionales de toxicología de Estados Unidos, la han removido de sus listas de posibles químicos causantes de cáncer.
Ciclamato
• Dulzura: 30 veces más que el azúcar.
• Contraindicaciones: Evite su consumo durante el embarazo.
• Dato curioso: Fue descubierto por accidente en 1937 cuando Michael Sveda, un estudiante de la Universidad de Illinois, notó un sabor dulce en su cigarro después de colocarlo en una banca de trabajo de un laboratorio.
El ciclamato sigue siendo prohibido en Estados Unidos desde los años setentas, a pesar de estar disponible en más de 55 países, entre ellos Canadá y el Reino Unido. Desde el año 2000 se busca su aprobación en Estados Unidos, aunque sigue en trámite y en estudios. Otras organizaciones, como el Comité Científico Europeo para la Alimentación (SCF), concluyeron que es seguro para consumo humano.
Sucralosa
• Dulzura: 600 veces más dulce que el azúcar.
• Contraindicaciones: Seguro de consumirse durante el embarazo.
• Dato curioso: Aunque se elabora a partir del azúcar de mesa, el cuerpo humano no lo reconoce como tal y no obtiene energía al descomponerlo. Es decir, no contiene calorías.
Quizás sea el sustituto de azúcar menos controvertido de todos en términos de sus efectos a la salud en humanos. Más de 100 estudios científicos realizados en 20 años han avalado la seguridad de su consumo para humanos. La FDA lo considera seguro para todo tipo de personas, incluyendo aquellas con problemas como diabetes; y ha aprobado su uso en todos los alimentos.
Aspartame
• Dulzura: 200 veces más que el azúcar.
• Contraindicaciones: Seguro de consumirse durante el embarazo. Evite su consumo en personas fenilcetonúricas.
• Dato curioso: El aspartame no puede utilizarse para hornear o cocinar, ya que se vuelve inestable al someterse al calor.
Éste ha despertado la mayor controversia de entre todos los sustitutos del azúcar. Se rumora que primero se desarrolló como un veneno para ratas; pero, como la mayoría de los saborizantes, se descubrió por accidente y fue sometido a una tormenta de controversias generadas por Internet a finales de los años noventas.
Aunque se debe evitar en personas fenilcetonúricas, una rara enfermedad hereditaria, las acusaciones de que causa lupus, convulsiones, cáncer, tumores cerebrales, o que es peligrosa para los diabéticos, no está apoyado por investigaciones.
¿Y el azúcar común?
El azúcar sigue siendo un delicioso y peligroso ingrediente, pues expande cinturas, aumenta problemas de salud y acelera a los niños. Sin embargo, es un mejor saborizante que los que están hechos a base de maíz, tal es el caso de la fructuosa. Este último se ha convertido en el nuevo saborizante a evitar.
El azúcar contiene cuatro calorías por gramo y no contiene fibra dietética, por lo que el cuerpo lo digiere de manera parcial, además de carecer de valor nutritivo.
El azúcar envía la glucosa que contiene directo a la sangre, causando que los niveles de insulina aumenten al mismo tiempo que se experimenta un rápido estallido de energía. Sin embargo, el estallido también tiene un deceso que sólo deja a la persona con más hambre y sed, lo que ocasiona un mayor consumo de alimentos durante el día y de calorías.