Que los tiempos están difíciles no es noticia. La crisis económica global se siente cada vez más a la hora de comprar, particularmente en el supermercado.

Una encuesta encargada por Foster Farms divulgada el año pasado revela que al 22 por ciento de los consumidores en la costa oeste de los Estados Unidos se les hace difícil alimentar a su familia de la forma en la que están acostumbrados.

Según la misma encuesta, el 43 por ciento de los consumidores dicen que visitan los mercados menos que el año pasado. Cuando van de compras, el 57 por ciento asegura que planea sus comidas por adelantado y solo compra los artículos en su lista. Más del 60 porciento asegura que deja de comer en la calle y opta por cocinar en la casa más de dos veces por semana; que come sobras o leftovers recalentados por lo menos dos veces por semana y que prefiere el pollo como fuente económica de proteína.

Esa tendencia, definitivamente, se aplica al consumidor latino.

"Yo creo que el pollo siempre ha sido una proteína preferida por la comunidad latina, es parte de las recetas y la tradición familiar", aseguró Cira Villalpando Forbes, gerente de marketing de Foster Farms, una de las principales empresas procesadoras y vendedoras de pollo en California. "Cuando se quiere nutrir una familia bien, siempre está pensando la mamá en comprar pollo para servir a su familia".

En entrevista telefónica, Villalpando destacó la versatilidad del pollo. "Hoy en dia, con la situación económica, mamá está tratando de ver cómo es que puede nutrir bien, darles la mejor nutrición, pero a la misma vez no cansar con las mismas recetas todos los días".