La combinación de un poco de jugo de pomelo (toronja) con un medicamento contra el cáncer aumenta los niveles de eficacia del compuesto y esto permite que se usen dosis más bajas del medicamento, según un estudio del Centro Médico de la Universidad de Chicago.

Durante casi dos décadas las empresas farmacéuticas han advertido en las etiquetas de sus productos, que no debe ingerirse el jugo de esos cítricos porque puede interferir con las enzimas que descomponen y eliminan ciertos medicamentos.

Esta interferencia hace que los compuestos sean más potentes y los investigadores buscan formas de aprovechar esta propiedad de la fruta para alterar los medicamentos.

"Nos propusimos investigar si ese jugo podía amplificar, y en qué medida, la disponibilidad y quizá la eficacia del rapamycin, un compuesto prometedor en el tratamiento del cáncer", dijo el director del estudio Ezra Cohen.