La crisis económica ha llevado a muchas familias a cambiar sus hábitos alimenticios. Los restaurantes de comida rápida están rigiendo su dieta con los platillos de menos de un dólar y promociones de "pague uno y lleve dos".
No se puede negar que las ofertas son tentadoras, particularmente para las familias de presupuesto limitado.
"Lo que no saben las familias es que este tipo de alimentación barata que calma el hambre resulta costosa para los dientes y la salud en general", dice la dentista Piedad Suárez, profesora asistente de la clínica dental del Departamento de Promoción de Salud, Epidemiología y Prevención de Enfermedades de la Escuela de Odontología de la Universidad del Sur de California (USC). La clínica atiende a niños y adultos a un costo reducido.
Según la especialista, la comida rápida está llena de almidones, grasas saturadas y azúcares que no son convenientes para la dentadura de grandes y chicos, como tampoco para el desarrollo normal de los niños.
Los daños de la alimentación con hamburguesas, sandwiches, papas fritas y otros componentes de la comida rápida y chatarra se están ya viendo en las sillas odontológicas de la USC. De un año para acá se han incrementado los pacientes infantiles con caries.
El problema es mucho más complejo en los niños, dice la especialista. Porque no sólo se trata de daños en la dentadura, sino de negarle a los menores los buenos hábitos alimenticios que los mantendrán saludables durante toda una vida.
"El poco dinero que se tiene para comprar comida rápida se puede invertir en granos, huevos, queso bajo en grasas, arroz, frutas, verduras y vegetales frescos, con los que podemos prepara una alimentación más balanceada para nuestros hijos", afirma la dentista.
Es responsabilidad de los adultos exponer a los niños a los buenos hábitos de alimentación, dice. El paladar se educa. El gusto por los alimentos está sujeto a la alimentación que se nos dé durante la infancia.
Y, ¿qué de las compras?
Suárez indica que para mantenerse dentro del presupuesto limitado hay que comprar los vegetales y frutas frescas de la temporada y aprovechar los bajos precios de los supermercados de rebaja.
Los granos, por lo general, no son costosos. Una o dos tazas de lentejas, fríjoles o garbanzos —sustitutos de las carnes rojas— alcanzan para varias comidas; particularmente, cuando se acompañan con tortillas, arroz, queso y huevos.
El agua es el mejor sustituto de las sodas y las bebidas deportivas, que tienen un alto contenido de electrólitos que promueven las caries.
"El problema de la alta incidencia de caries nos preocupa", recalca Suárez. "Pues también se está viendo en los adultos. Especialmente en las personas de edad avanzada, quienes por tener un presupuesto limitado y no contar con energía ni motivación para cocinar optan por la comida rápida.
Para ponerle remedio a la esta situación, el personal de la clínica pediátrica y de adultos de la USC —que son atendidas por estudiantes residentes en cada área de la odontología, con la supervisión de la planilla de profesores— está alertando a sus pacientes sobre los problemas que genera la mala nutrición y qué opciones tienen.
Las clínicas ofrecen servicio los cinco días de la semana, de 8:00 a.m. a 4:00 p.m. No se dan citas de 12:00 a 1:00 p.m.
En la clínica pediátrica se tratan niños de seis meses a 12 años. Y en la de adulto de 13 en adelante.
Los servicios van desde limpieza hasta tratamientos de prótesis dentales.
Según informa Suárez, el costo de atención para los niños es de $30 por primera visita —que comprende evaluación y Rayos X—. La misma cantidad se paga en cada cita posterior.
El servicio en la clínica de adultos tiene un costo de $88 por primera cita de evaluación, Rayos X, modelos para estudios y planificación de tratamientos.
"El costo de los tratamientos varían", informa Angélica Urquijo, portavoz de las clínicas de servicio comunitario. "Pero están 60% por debajo que el precio que cobran en los consultorios dentales regulares".
La clínica dental de USC está en el 926 34th Street, Los Ángeles. Información: (213) 740-0412 (niños) y (213) 740-2805 (adultos).