En la terraza se encuentran restos tan importantes como el Templo al Sol y el comedor giratorio de Nerón. EFE]
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La sala, de unos 60 metros de diámetro, giraba lentamente día y noche, y estaba adornada por cascadas de flores, según el historiador romano Suetonio.

Al encontrarse en este lugar, en la ladera del Palatino, permitía a los comensales una vista de 360 grados sobre el Foro, el Capitolio, el Celio y el gran estanque artificial que Nerón construyó donde hoy se encuentra el Coliseo.

Una vista espectacular de la que en la antigüedad sólo disfrutaba el entorno del emperador, pero de la que, a partir de ahora, gozarán todos aquellos que visiten el Palatino.