Los habitantes de la Isla de Pascua celebran el 120mo. aniversario de su anexión a Chile con proyectos en materia de sanidad, medio ambiente y comunicaciones que la acercan cada vez más a la zona continental, a 3.700 kilómetros de distancia.
"La gente no se siente tan aislada del continente", declaró Carolina Hotu, gobernadora de esta remota isla de la Polinesia, que se alza solitaria en medio del océano Pacífico como un idílico refugio para sus cerca de 5.000 residentes, la mayoría concentrados en Hanga Roa, la capital y única población. Los moais, enormes esculturas de piedra milenarias, son la cara más visible de esta isla anclada por volcanes y playas, declarada en 1995 Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO.
Los vuelos de las Fuerzas Armadas son, junto a los nueve trayectos semanales de LAN, la principal aerolínea comercial del país, la única comunicación entre el continente y Pascua que utilizan los 60.000 turistas que al año la visitan.
La isla, que vive fundamentalmente del turismo, se enfrenta al reto de potenciar esta actividad de forma sostenible y encontrar una forma de eliminar la basura.









