A Nilsa Vélez la mandaron a la sede de la calle 151 del Bronx y le pareció extraño. (FOTO: Javier Castaño)
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El Bronx

Mientras el presidente Bush alista la pluma para firmar el cheque de 700,000 millones de dólares para salvar los bancos de Wall Street en el bajo Manhattan, en el sur del Bronx necesitan migajas para salvar la Clínica Ponce de León.

"No vamos a cerrar, es un falso rumor, pero si tenemos una deuda muy grande y hay que cortar gastos", dijo ayer Manuel Rosa, director del Hunts Point Multiservice, con 320 empleados que atienden alrededor de 150 personas cada día. La clínica depende de este centro.

El legendario puertorriqueño Ramón F. Vélez, su fundador, está agonizando en un ancianato mientras la organización de desborona: a los doctores les deben varias semanas de sueldo, algunos empleados están en las mismas y la moral está por el piso. La organización está siendo investigada por el estado por no presentar los informes a tiempo y en orden.

En la Clínica Ponce de León, en Westchester Ave., ayer enviaban a los clientes a la oficina central de la calle 151. Las oficinas lucían vacías.

Al parecer el único plan de acción de que habla el director Rosa es cerrar, aunque la Clínica Ramón F. Vélez también está tambaleando.

"El dinero proviene del Medicaid y del estado y no es suficiente", dijo Rosa. Los empleados dijeron que además de la escasez hay una mala administración y no quieren identificarse por temor a represalias.