La anunciada pelea del regreso de Joan Guzmán, nacido en Guachupita, centro de la capital Dominicana, y que contó con el apoyo de el gobierno quisqueyano, ante el panameño Ameth Díaz ranqueado número tres de la AMB, me dejó la sensación de que no fue tomada en serio por el dominicano, máxime cuando se trataba de una pelea eliminatoria por el título mundial.

No voy a poner en duda la capacidad de Guzmán, ex-campeón del mundo, pero algo si debe tener en claro el capitalino es que, cuando uno está buscando una oportunidad de regreso a un deporte tan duro como el boxeo, no puede tomarla en broma. Recuerde que no se están recibiendo consejos.

El ex-campeón por su afán de complacer al público arriesgó por momentos la victoria ya que el panameño Díaz, conectó los golpes más fuertes moviéndole el piso. A su desplante dentro del ring hay que sumarle lamentablemente algo que va en su contra y es que aparentemente está perdiendo potencia en sus puños pues desde el 2004 no tiene un nocaut.

Puede ser que parte de la preparación, al saber las ventajas que está dando el ex-campeón, sea el de lanzar un par de golpes sumar puntos y entonces arrancar a caminar utilizando su buen manejo del cuadrilátero. Eso puede ser valido si todos los contrincantes fueran como el panameño Díaz, quien nunca presionó ni si quiera cuando pegó sus mejores golpes.

La pregunta que me nace es, con qué armas se defenderá Guzmán si en la categoría ligeros, que es donde quiere pelear ahora, va a encontrar boxeadores más fuertes y con estilo más de fajadores.