Un estudio internacional sobre políticas que afectan directamente a los inmigrantes ubicó a Estados Unidos en el noveno lugar entre 31 países, por tener fuertes leyes que combaten la discriminación y un amplio acceso a la naturalización y la participación ciudadana.

Sin embargo, el Centro de Política Migratorias, que se encargó de evaluar a EEUU, reconoce que el análisis se hizo cuando recién se proponía la ley SB1070 de Arizona, que penaliza la migración ilegal, y que dio pie a decenas de iniciativas similares a lo largo del país.

"Si este tipo de leyes son aprobadas en muchos estados y entran en vigor reducirán la calificación en el apartado de leyes anti-discriminación en el próximo reporte", dijo la directora del centro, Mary Giovagnoli, a La Opinión.

La evaluación de 2010, que realizaron en colaboración con el Grupo de Políticas Migratorias y el Concilio Británico, concluye que los estadounidenses, en particular los residentes de California, disfrutan de "fuertes" leyes que los protegen contra la discriminación y garantizan la igualdad de oportunidades.

De tal modo que Estados Unidos, insiste el reporte, podría ser un modelo para naciones como Suecia e Inglaterra, que están tratando de promulgar leyes prácticas, y Bulgaria, Hungría y Rumania, que recién se enfrentan al fenómeno.

Este país, por ejemplo, prohíbe a los empleadores pedir a los no ciudadanos proporcionar documentos adicionales que acrediten su derecho al trabajo o exigir un mayor nivel de inglés del estrictamente necesario en su empleo.

Además, los dueños de viviendas no pueden negarse a alquilarlas a alguien por no ser ciudadano. Las escuelas y agencias de gobierno no puede negar servicios a personas con escaso dominio del inglés. Y los mecanismos para hacer cumplir las leyes son favorables para las víctimas potenciales.