"Lo grave es que México, en especial el Distrito Federal, se ha convertido de un día para otro en un lugar apestado". Lea la crónica completa en www.elmensajero.com [Foto: María A. Mejía/El Mensajero].
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En contraste, Gabriel Bolio, gerente general de la central de autobuses de Guadalajara, quien se encuentra en el D.F., manifiesta su rechazo a algunas medidas preventivas adoptadas por las autoridades capitalinas, como el cierre parcial de negocios.

"Me parece totalmente exagerado. No es otra situación, sino dar más golpes a las empresas perfectamente establecidas. ¿Por qué? Porque no lo han hecho con los ambulantes, no lo han hecho con los puestos semifijos, desafortunadamente lo han hecho con quienes mantenemos a este país, porque somos quienes pagamos impuestos", dice Bolio molesto.

Además de la industria restaurantera, otras áreas de la economía mexicana han visto disminuir sus actividades radicalmente. Bolio quien se desempeña en el medio del transporte de pasajeros, menciona que en su ramo el golpe ha sido duro.

"Sí nos hemos visto afectados nosotros en la empresa en la que nos desenvolvemos. Hemos visto un demérito de alrededor de un 40 o 50%; desafortunadamente eso nos va a repercutir a mediano y largo plazo. Está gravísimo, las centrales de autobuses son ahora lugares fantasmas", asegura Bolio.

Por su parte, xxx, dice que le parece gravísimo el brote de influenza y que en los 70 años que tiene de vida nunca había vivido una situación similar.

"Nunca habíamos pasado una cosa así", dice Eduardo Graff, comerciante. "Me alarmé mucho cuando nos notificaron que inclusive las iglesias cerraban", expresa.

—¿No le parece que estamos viviendo como dentro de una película?

—Sí, pero de terror —agrega el anciano—. Estamos dejando de trabajar, de ganar dinero, pero la salud es primero.