Diana con su hija Coral Avilés, demandaron al distrito escolar con la ayuda de MALDEF, por descriminacion. J. Emilio Flores/La Opinión
Yolanda Arenales/La Opinión
Coral Avilés, una estudiante de 14 años del distrito escolar de Bear Valley (BVUSD), nunca pensó que llevar una camiseta que decía “México” fuera a provocar el ataque de sus maestros.
Sin embargo, la joven alega que al ver la camiseta, Suzy Carpenter, maestra de artes de la intermedia Big Bear, le preguntó si era de ése país, y al responder afirmativamente comentó:
“¿Por qué estás aquí? ¿Por qué estás en mi país? Por gente como tu tengo que pagar impuestos altos y mis costos de seguros se han disparado”, según afirma la estudiante.
Avilés comenta que su reacción fue echarse a llorar y abandonar la clase, hasta que reunió fuerzas para reportar los hechos a la directora.
“Pero ella no le dio importancia”, comenta la madre de la joven, Diana Avilés, explicando que ante la reticencia de su hija a volver a clase con esa maestra, la alternativa fue ayudar a la persona encargada de limpieza a recoger basura –tarea a la que dedicó el tiempo de las siguientes tres clases de arte que hubo antes de que acabara el curso-.
Los hechos, ocurridos en junio 2010, han dado lugar a la presentación de una demanda con el apoyo del Fondo Mexicoamericano de Defensa Legal y Educación (MALDEF).
Nancy Ramírez, abogada a cargo del caso, explica que las alegaciones vulneran diversas leyes por discriminación basada en el origen étnico, desde la Federal de Derechos Civiles, a su equivalente dentro del estado de California,.
“Nunca pensé que una maestra pudiera hacer semejante comentario”, explica Diana Avilés, señalando que sin embargo el racismo no es inusual en Big Bear, ubicada a unas dos horas al sur de Los Angeles, en el Condado de San Bernardino-, y donde en torno al 83% de la población es blanca.
En BVUSD, cerca del 66% de los estudiantes son blancos mientra que los hispanos representan casi el 28%.
Tanto la menor como su madre son ciudadanas americanas y nacidas en Estados Unidos, aunque sus ancestros provienen de México.
Ramírez señala que las quejas ante la Junta Escolar del distrito y la directora de la escuela, Julie Chamberlin, no se han traducido en acción alguna que garantice que situaciones así no vuelvan a ocurrir.
“La maestra se disculpó ante la estudiante, pero el distrito no ha llevado a cabo ninguna capacitación de personal, ni puesto en marcha políticas preventivas”, dice Ramírez, explicando que al plantear la demanda se abren nuevas vías para investigar los hechos.
La parte demandante no ha tenido acceso al historial laboral de la maestra para conocer si se llevó a cabo alguna acción disciplinaria contra la misma.
Además Ramírez explica que según reportó la prensa local, circularon diversas peticiones firmadas pidiendo la rectificación del incidente.
“Ahora podremos recabar más pruebas sobre el caso”, dice la abogada, señalando que no ha encontrado precedentes sobre casos tan obvios de discriminación racial en escuelas.
Yolanda.arenales@laopinion.com
Coral Avilés, una estudiante de 14 años del distrito escolar de Bear Valley (BVUSD), nunca pensó que llevar una camiseta que decía “México” fuera a provocar el ataque de sus maestros.
Sin embargo, la joven alega que al ver la camiseta, Suzy Carpenter, maestra de artes de la intermedia Big Bear, le preguntó si era de ése país, y al responder afirmativamente comentó:
“¿Por qué estás aquí? ¿Por qué estás en mi país? Por gente como tu tengo que pagar impuestos altos y mis costos de seguros se han disparado”, según afirma la estudiante.
Avilés comenta que su reacción fue echarse a llorar y abandonar la clase, hasta que reunió fuerzas para reportar los hechos a la directora.
“Pero ella no le dio importancia”, comenta la madre de la joven, Diana Avilés, explicando que ante la reticencia de su hija a volver a clase con esa maestra, la alternativa fue ayudar a la persona encargada de limpieza a recoger basura –tarea a la que dedicó el tiempo de las siguientes tres clases de arte que hubo antes de que acabara el curso-.
Los hechos, ocurridos en junio 2010, han dado lugar a la presentación de una demanda con el apoyo del Fondo Mexicoamericano de Defensa Legal y Educación (MALDEF).
Nancy Ramírez, abogada a cargo del caso, explica que las alegaciones vulneran diversas leyes por discriminación basada en el origen étnico, desde la Federal de Derechos Civiles, a su equivalente dentro del estado de California,.
“Nunca pensé que una maestra pudiera hacer semejante comentario”, explica Diana Avilés, señalando que sin embargo el racismo no es inusual en Big Bear, ubicada a unas dos horas al sur de Los Angeles, en el Condado de San Bernardino-, y donde en torno al 83% de la población es blanca.
En BVUSD, cerca del 66% de los estudiantes son blancos mientra que los hispanos representan casi el 28%.
Tanto la menor como su madre son ciudadanas americanas y nacidas en Estados Unidos, aunque sus ancestros provienen de México.
Ramírez señala que las quejas ante la Junta Escolar del distrito y la directora de la escuela, Julie Chamberlin, no se han traducido en acción alguna que garantice que situaciones así no vuelvan a ocurrir.
“La maestra se disculpó ante la estudiante, pero el distrito no ha llevado a cabo ninguna capacitación de personal, ni puesto en marcha políticas preventivas”, dice Ramírez, explicando que al plantear la demanda se abren nuevas vías para investigar los hechos.
La parte demandante no ha tenido acceso al historial laboral de la maestra para conocer si se llevó a cabo alguna acción disciplinaria contra la misma.
Además Ramírez explica que según reportó la prensa local, circularon diversas peticiones firmadas pidiendo la rectificación del incidente.
“Ahora podremos recabar más pruebas sobre el caso”, dice la abogada, señalando que no ha encontrado precedentes sobre casos tan obvios de discriminación racial en escuelas.
Yolanda.arenales@laopinion.com






