El PRD presentó su propuesta de unidad y cerró filas con su candidato Andrés López Obrador. EFE
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MÉXICO, D.F._ "El pueblo, unido, jamás será vencido". El tradicional grito de lucha de los movimientos sociales en el país cerró con broche de oro un magno evento en el que la izquierda mexicana se presentó ayer como una fuerza política de unidad tras continuas fracturas internas que la han caracterizado por años.

Cuauhtémoc Cárdenas, fundador del Partido de la Revolución Democrática (PRD) y considerado aún el líder moral de la corriente ideológica, presentó su Propuesta Programática 2012 para respaldar así al candidato que por segunda vez busca la presidencia del país: Andrés Manuel López Obrador.

Rompió así un distanciamiento de siete años desde 2004 cuando el "ingeniero" renunció a la Comisión Política Consultiva Nacional del partido por "diferencias "en las resoluciones del congreso interno, pero conservó la militancia con un bajo perfil.

"Existe ahora una primera coincidencia en vastos sectores democráticos que debe servir para atraer y construir esa mayoría política", dijo frente a la cúpula izquierdista entre gobernadores y exmandatarios estatales, legisladores, líderes de partidos, funcionarios y activistas.

Actores antagónicos que otrora se entramparon en peleas verbales y descalificativos como el actual dirigente perredista Jesús Ortega y el exjefe de gobierno de la Ciudad de México y actual diputado líder de bancada del partido, Alejandro Encinas.

"Esta muestra de unidad va a oxigenar nuestra vida interna y a levantar el ánimo y recuperar en gran medida la credibilidad de la izquierda", dijo Encinas. "Estamos levantando el nivel de competencia".

Con toda la voluntad, los izquierdistas tienen un camino complicado. En las más recientes encuestas se ubican en tercer sitio para lograr el Ejecutivo Federal, por debajo del priista Enrique Peña Nieto y la panista Josefina Vázquez Mota.

Amén de las diferencias internas, la distancia entre la realidad y el discurso gubernamental ha asustado a algunos seguidores.

Ayer mientras presentaban su propuesta de unidad, un grupo de extrabajadores del gobierno del Distrito Federal protestaban indignados.

"Hacen justamente lo que critican", dijo Montserrat Neri, quien fue despedida el pasado 2 de febrero después de tres años de laborar sin contrato en la Secretaría de Transporte y Vialidad.

"Nunca nos dieron vacaciones, ni seguro social, ni nos pagaron tiempo extra porque nos pagaban por un régimen de honorarios y así no adquirían obligaciones, ¿eso es lo que quieren dar a la gente en el país?", lamentó.

Por otro lado, los izquierdistas conservan aún un voto fiel en la capital mexicana satisfecho con 15 años de gobierno que iniciaron justamente con la victoria de Cuauhtémoc Cárdenas en 1997.

"Hay cosas que faltan por atender como el tema de los indigentes en las calles pero ahí van: la seguridad y el transporte, por ejemplo, son mucho mejor ahora", describió Rafael Pérez, un abogado que se declara "perredista porque no hay nada mejor".

Con este contexto, el regreso activo del líder moral es un buen augurio. López Obrador se abrió paso con su discurso que resumió el clamor unánime de porras y lisonjas a "Cuauhtémoc" lanzadas en el hotel Hilton del Distrito Federal, donde fue el encuentro.

Expresó que lo más "destacado" del evento fue la "actitud solidaria" del hijo del presidente "que más admira de la historia de México", Lázaro Cárdenas del Río, autor expropiación petrolera de 1936 al evento nacionalista del siglo XX que dio origen a la paraestatal Petróleos Mexicanos (Pemex).

Y más allá de la historia el candidato presidencial izquierdista aplaudió la propuesta presentada por Cuauhtémoc Cárdenas como proyecto de nación que incluye las demandas históricas de la izquierda como la cancelación de contratos privados en Pemex y los Tratados de Libre Comercio para crear un "acuerdo continental de desarrollo".

También la búsqueda por la equidad en los medios electrónicos de comunicación, por un gobierno semipresidencial, por suprimir la representación proporcional en los congresos, una reforma migratoria de fondo y la soberanía alimentaria.

"Nuestro proyecto va más allá de sacar al PAN (Acción Nacional) de los Pinos o evitar que regrese el PRI (Revolucionario Institucional): es lograr un cambio de régimen", dijo AMLO.