La periodista Carmen Aristegui lee su comunicado en la Ciudad de México, en el que dejó claro que su salida de MVS radio se debió a un hecho ‘autoritario, desmedido e inaceptable’. Pidió ser reintegrada. EFE
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MÉXICO, D.F.— La periodista Carmen Aristegui sostuvo que la echaron de la compañía de radio y televisión MVS por solicitar una respuesta oficial sobre el supuesto alcoholismo de Felipe Calderón, comentario que desató la "ira" del Presidente, quien puso a la empresa para la cual trabajaba entre la espada y la pared.

"Un hecho así sólo es imaginable en las dictaduras que nadie quiere para México: castigar por opinar o por cuestionar a los gobernantes", expresó.

"Se llegó a este extremo por el grado de vulnerabilidad que tienen las concesiones de las telecomunicaciones en el país", dijo en conferencia de prensa. "La aprobación [de las concesiones] están sujetas a la venia final del Presidente".

En contraparte, la oficina de la Presidencia emitió un comunicado en el que rechazó haber tenido cualquier participación en la salida de la periodista Carmen Aristegui de MVS Noticias.

"Las especulaciones sobre supuestas presiones del gobierno federal hacia MVS son falsas… el gobierno federal es y ha sido escrupulosamente respetuoso de la libertad de expresión y valora la multiplicidad de voces y opiniones", detalló.

Aristegui había dicho que Joaquín Vargas y familia, dueños de la cadena donde colaboró desde 2009 con uno de los más altos niveles de audiencia, fueron persuadidos por el Ejecutivo que exigió obligar a la periodista a leer una disculpa al aire redactada desde Presidencia o despedirla.

"Este hecho no se lo merece la familia Vargas: situarlos en una disyuntiva perversa donde tienen que calibrar como grupo empresarial qué les cuesta más frente al gobierno y poderes que lo presionan, si la cabeza de Aristegui o la banda de los 2.5 gigahertz", dijo. Describió este esquema como el trato autoritario de la "zanahoria y el garrote".