SAN SALVADOR, El Salvador.— Al menos diez casas destruidas, 40 con averías y unas 50 familias damnificadas dejó la cadena de movimientos telúricos que sacudió entre el domingo y el lunes pasados el oeste de El Salvador, informaron ayer las autoridades, que anunciaron una disminución de la actividad sísmica en la zona.

El Servicio Nacional de Estudios Territoriales (SNET) emitió un informe ayer que da cuenta de "una gradual disminución de la actividad sísmica en los municipios de Atiquizaya y Juayúa".

Según el SNET, "se han registrado un total de 70 sismos, de los cuales solamente uno fue percibido por la población de la zona".

En el departamento de Ahuachapán, de los más afectados por los sismos, las autoridades iniciaron un recorrido para estimar las pérdidas.

"Gracias a Dios se han calmado los sismos, la situación está volviendo a la normalidad", declaró a Efe el gobernador de Ahuachapán, Félix Agreda.Relató que en esa región los movimientos telúricos destruyeron al menos diez viviendas y otras 40 sufrieron daños o quedaron parcialmente destruidas.

Calculó en 50 las familias damnificadas, cifra que, según sus estimaciones, podría corresponder a unas 300 personas. En Ahuachapán se encuentra la localidad de Atiquizaya, que fue sacudida por varios movimientos de 4, 3.2 y 3.5 grados de magnitud.

El Sistema Nacional de Protección Civil decretó alerta amarilla para los departamentos de Ahuachapán, Sonsonate y Santa Ana, "con el propósito de prevenir a la población, facilitar la gestión de recursos para las familias afectadas y emprender las acciones de respuesta" si continúan los sismos.

Jorge Barahona, director del Sistema Nacional de Protección Civil, declaró al canal 21 que ya comenzó el envío tiendas de campaña para los damnificados y una evaluación de los daños.