El acuerdo Tegucigalpa-San José preveía que el jueves era el plazo para la instalación de ese gobierno de unidad que velará por el desarrollo de las elecciones presidenciales del 29 de noviembre y traspasará el poder a quien las gane el 27 de enero.

Zelaya consideró que "Micheletti dirija el gobierno de unidad es una burla a la comunidad internacional", pero que él mismo lo haga parece improbable, al menos por ahora, pues el Congreso espera respuestas de varios organismos estatales a los cuales consultó sobre la situación del gobernante depuesto antes de debatir su restitución en una sesión extraordinaria. Para este proceso no hay plazos establecidos.

"¿Cómo es que una persona que no es reconocida en el mundo va a liderar este proceso y las próximas elecciones, que no vamos a reconocer?", expuso el presidente derrocado, que desde hace más de un mes permanece alojado en la embajada brasileña en Tegucigalpa.

Rafael Pineda Ponce, ministro de la Presidencia del gobierno de facto, manifestó el viernes que Micheletti "está cumpliendo la letra y cronograma del acuerdo".

El ministro de Información de Micheletti, René Zepeda, aclaró que el gabinete dimitente sigue ejerciendo sus funciones "porque todavía no se integra el gabinete de unidad ante la determinación de Zelaya de no designar a sus candidatos ministros".