"Hace unos días detectamos a un grupo de indocumentados con armas y fueron puestos a la orden de la Fiscalía... no descartamos alguna conexión al respecto", dijo Padrino en una entrevista difundida por la estatal Venezolana de televisión.

La semana pasada fueron detenidos ocho colombianos y dos venezolanos sospechosos de actividades paramilitares en San Antonio de Táchira, a unos 30 kilómetros de la ciudad colombiana de Cúcuta.

Venezuela y Colombia comparten una frontera común de 2.300 kilómetros en la que operan delincuentes y grupos irregulares armados, que se valen de lo remoto y desolado del lugar para traficar drogas, combustible, cometer secuestros, entre otros.

Las nuevas detenciones coinciden además con la detención de dos colombianos y un venezolano acusados de espionaje en la región fronteriza; los asesinatos, también en Táchira, de 11 civiles --la mayoría de ellos colombianos que fueron víctimas días antes de un secuestro colectivo-- y el posterior asesinato de dos agentes de la Guardia Nacional tras un ataque a un puesto de control.

El ministro de Interior, Tareck El Aissami, indicó que fueron recuperados los dos fusiles AK-103 pertenecientes a los militares asesinados el lunes.

Acotó que el hallazgo de los fusiles como el cadáver de un hombre, localizado cerca del armamento, se logró durante las labores de patrullaje que se realizan en las cercanías de San Antonio de Táchira.

Un venezolano, de 20 años, quien fue capturado en un puesto de control militar, cerca de donde asesinaron a los guardias, oficialmente hasta ahora es el único detenido por este caso.

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El periodista de The Associated Press Carlos González contribuyó con este despacho desde Bogotá