MÉXICO, D.F.- Una voz anónima le dijo por teléfono al periodista Vladimir Antuna García hace seis meses que lo matarían. Ayer se supo que la promesa no era broma, ni rabietas de valentones: lo asfixiaron por estrangulación, balearon su cabeza y abdomen. También lo torturaron.

De este modo este periodista de 39 años que buscaba información sobre temas relacionados a la seguridad y el narcotráfico concluyó su labor de reportero del periódico El Tiempo, en el norteño Durango, para convertirse en el número 10 del gremio que ha muerto durante el 2009 y el 56 en la lista que registra la organización Reporteros sin Fronteras (RSF) desde el 2000.

Los estados limítrofes de Durango y Coahuila, al norte del país, son considerados entre los más violentos de México. El pasado 3 de mayo fue asesinado Carlos Ortega, corresponsal de El Tiempo en la municipalidad de Santa María del Oro, y el 26 de mayo ejecutaron a Eliseo Barrón Hernández, reportero del diario La Opinión de Milenio, en el vecino estado de Coahuila.

Reporteros sin Fronteras, que ha ubicado a México como el sitio más peligroso del continente americano para ejercer el periodismo dijo sobre Antuna García: "Sentimos una inmensa rabia por este asesinato que habría podido evitarse ya que, en efecto, la Fiscalía General de Durango estaba al corriente de las amenazas de muerte recibidas, pero no hizo nada para garantizar su protección".

El presidente de la Sociedad Interamericana de Prensa (SIP), Enrique Santos, en su condena a los hechos urgió "al Congreso y al gobierno (mexicanos) a prestar mayor atención, y a restablecer los mecanismos adecuados para enfrentar la violencia desatada contra los comunicadores".