Los jornaleros en Portland lograron crear un centro donde ir a buscar trabajo. Ruben Moreno/ La Opinión
1/1

Descubre aquí las similitudes y diferencias de los inmigrantes latinos en los distintos estados del país.

PORTLAND, Oregon - Hubo un tiempo en que los inmigrantes latinos que recién llegaban a Portland con el ánimo de buscar trabajo y no lo encontraban se paraban en las esquinas con la esperanza de que alguien les ofreciera algún quehacer remunerado.

Hasta aquí no sería muy diferente de lo que se ve en otras ciudades de Estados Unidos, pero en Portland, una ciudad que hasta no hace mucho no estaba acostumbrada a la presencia de hispanos aglomerados en las esquinas, la ola de inmigrantes empezó a causar cierta preocupación, especialmente cuando algunos terminaban orinando en la vía pública y otros fueron acusados de traficar con drogas.

"En una calle libre no puedes controlarlo todo. Nosotros nacimos a raíz de todos esos problemas y comenzamos a dialogar con los vecinos para saber cómo parar esas quejas, porque los jornaleros tampoco quieren ese tipo de problemas".

Quien habla es Romeo Sosa, hoy al frente de Voz, una organización que desde hace 10 años aboga por proyectos laborales para los jornaleros de Portland, pero que cuando recién llegó a Oregon también tuvo que buscar trabajo en las esquinas.

"Fue una aventura venir acá porque no conocíamos. Pero aquí se pagaba mejor, porque en Los Ángeles el salario mínimo era $4.25 dólares y aquí ganaba $5.50", dijo este originario de Guatemala, quien llegó con un amigo tras pasar un tiempo radicando en California.

"El reto que teníamos era el inglés, porque en California había mucha gente latina y en Los Ángeles era como estar en tu mismo país", agregó.

"Según yo lo había aprendido viviendo allá, pero fuimos de tienda en tienda tocando y llenando aplicaciones y no entendíamos lo que nos daban. Llenamos lo que podíamos y como no teníamos donde nos llamaran teníamos que regresar para preguntar cómo iba la aplicación".

"Ha habido un gran cambio, un cambio drástico, porque hace 20 años, cuando llegué, veía un latino y me daba gusto, platicaba con él", dijo Ignacio Páramo, director del centro de jornaleros. "Con los años, ahora ando huyendo de ellos", prosiguió bromeando entre risas.

Hasta hace unos tres años, Páramo cuenta que a diario había entre 100 y 150 jornaleros en las esquinas de Portland, pero "ahora se ve el doble o más aquí en el centro y en las esquinas".

"Ha subido el número por la economía, ya que muchos que tenían trabajos permanentes ahora los han perdido", indicó.

A Everardo Cortez lo que le ha llevado a buscarse la vida en Oregon fue "la depresión económica". Lleva viviendo nueve meses en Portland después de haber probado suerte en Alaska y en California. Consiguió hacerse residente con la amnistía de 1986.

"El trato que recibe el latino es el mismo, pero el que tiene papeles tiene más ventajas para tratar de buscar un trabajo permanente, porque el que no tiene documentos batalla ahora mucho más porque muchas factorías te están ya verificando el número de seguro social", dijo Cortez. "Y si no está bueno, no te llaman para una entrevista".