Nueva York
Digamos que usted sólo va a conducir a la tienda de la esquina a comprar leche. ¿Por qué hacer que los niños pequeños se abrochen los cinturones de seguridad para un trayecto tan corto? Pues sí, no lo piense dos veces y hágalo, ¡cada vez! Porque las estadísticas nos revelan que en Estados Unidos, los accidentes de automóvil son la principal causa de lesiones no intencionales y de fallecimientos entre los niños menores de ocho años. Y la mayoría de estos accidentes ocurren a menos de 25 millas del hogar. Además, buena parte de los choques involucra vehículos que circulan a menos de 30 millas por hora.
La semana del 21 al 27 de septiembre ha sido designada como la Semana de Seguridad de los Niños Pasajeros (Child Passenger Safety Week) y durante el mes de septiembre el Departamento de Salud del estado enfatiza la importancia de familiarizarse con los asientos de seguridad apropiados para los menores y urge a todos los padres de familia y allegados a asegurarse de que los niños lo utilicen siempre que se encuentren en un vehículo en movimiento.
Las leyes del estado de Nueva York exigen que todo niño menor de cuatro años que viaje en un automóvil debe hacerlo en un asiento para niño pasajero aprobado por el gobierno federal.
Por su parte, los niños entre cuatro y seis años de edad deben viajar abrochados en un sistema de retención para niños (child restraint system) adecuado para su altura y su peso.
Existen cuatro tipos básicos de asientos de seguridad: el primero es el asiento de seguridad para bebés que se instala en la silla trasera y mirando hacia atrás, un dispositivo diseñado para los infantes desde el nacimiento hasta que pesen entre 22 y 30 libras, dependiendo del modelo del vehículo. En segundo lugar los asientos convertibles, que pueden ser usados mirando hacia atrás, y luego "convertidos" en asientos mirando hacia el frente, para que los usen los niños que ya empiezan a caminar. Tercero, los asientos que sólo miran hacia el frente, diseñados para pequeños que pesan entre 40 y 80 libras, dependiendo del modelo del automóvil. Y en cuarto lugar los asientos elevados "booster", que se deben usar para los niños que ya han sobrepasado los límites de altura y de peso indicados para los asientos que sólo miran hacia el frente.
"Muchos padres que han sido muy concienzudos en abrochar convenientemente a sus hijos cuando son bebés o apenas empiezan a caminar, creen equivocadamente que una vez que los asientos de seguridad para niños les han quedad pequeños, simplemente pueden usar los cinturones de seguridad para adultos", afirmó el doctor Richard F. Daines, Comisionado de Salud del estado de Nueva York. "Desafortunadamente, los cinturones de seguridad están diseñados tan sólo para sujetar a los adultos. Estos no sujetan de la misma manera a los niños pequeños, que como consecuencia pueden resultar gravemente heridos durante un choque si no se están utilizando los asientos de seguridad especiales".
Un niño debe utilizar los asientos elevados "booster" hasta que un cinturón de seguridad normal se ajuste a su cuerpo correctamente, lo que ocurre aproximadamente cuando tiene una altura de unos cuatro pies y nueve pulgadas y una edad entre los 8 y los 12 años. El cinturón o correa desde la espalda debe cruzarle el cuerpo por la mitad del pecho y la mitad de los hombros y no pasar por el cuello o la garganta. El cinturón del regazo debe pasarle a lo largo de la parte superior de los muslos, y no por el estómago.
El sitio del vehículo en el que se coloca el asiento de seguridad de los niños también puede ser crucial. El sitio más seguro es el asiento trasero. Los investigadores consideran que esa ubicación reduce en un 30 % las posibilidades de lesiones graves o muerte en caso de un accidente.









